Yennis Vanessa Salazar Zabaleta, ex personera municipal de Tamalameque en el departamento del Cesar, vivió un calvario de nueve meses tras ser secuestrada el 21 de febrero de 2025 por integrantes de la estructura Camilo Torres Restrepo del Ejército de Liberación Nacional (ELN). El secuestro ocurrió durante un viaje rutinario desde Tamalameque hacia su finca en Pailitas, Cesar, donde fue interceptada por un vehículo bloqueador y hombres armados que irrumpieron en su desayuno, obligándola a bajar la cabeza bajo amenaza de muerte. Su camioneta fue incinerada en la vía Las Vegas-Saloa, y fue trasladada a caballo hacia cambuches y casas ocultas en la selva, donde el grupo exigió una suma de 15.000 millones de pesos como rescate.
La liberación llegó el 27 de noviembre de 2025 en la vereda de El Carmen, en la región del Catatumbo, gracias a la Operación Thor, un operativo conjunto que involucró una irrupción armada del Gaula de la Policía del Cesar y Bogotá, Copes, Comandos Jungla, la Fuerza Aeroespacial Colombiana y la Fiscalía. La Gobernación del Cesar había ofrecido una recompensa de 50 millones de pesos por información sobre su ubicación, en medio de una intensa presión familiar y comunitaria que incluyó marchas, vigilias y una carta dirigida al presidente Gustavo Petro.
Condiciones inhumanas en más de 270 días de cautiverio
Durante su encierro, Yennis Vanessa fue encadenada en una habitación pequeña sin luz, similar a una alacena, donde perdió la noción del tiempo sin relojes ni referencias del día o la noche. Recibió comida contaminada con arena y tierra, pasó más de 15 horas iniciales sin alimentos, consumió medicamentos vencidos y solo salía una hora al día en aislamiento casi total. Intentó hacerse notar llorando, gritando o cantando al oír voces externas, pero era reprimida con amenazas. Los secuestradores le decían frases como “Aquí en la guerrilla, el que mejor está, caga sangre, usted está bien”, minimizando su sufrimiento.
“Es un secuestro del Ejército de Liberación Nacional (ELN). Baje la cabeza, no alcen la cabeza, no hagan nada o los matamos”
Yennis Vanessa Salazar Zabaleta, ex personera de Tamalameque
“Visualmente, uno lo que ve es un cuartico pequeño como de alacena y más adentro. Entonces, allá en ese lugar, usted no sabe si es de día, si es de noche, cuántas horas duerme, no tiene un reloj, no tiene absolutamente nada”
Yennis Vanessa Salazar Zabaleta, ex personera de Tamalameque
El momento de la liberación y el impacto perdurable
En el instante del rescate, cuando gritaron su nombre, Yennis Vanessa sintió que su alma saltaba y respondió con un grito desesperado: “¡Estoy aquí, aquí estoy yo!”. Aunque ya se encuentra libre, las secuelas físicas y emocionales persisten, marcando el costo humano de este secuestro que conmovió al país. Su historia resalta la persistencia de las acciones criminales del ELN en zonas rurales y el esfuerzo coordinado de las autoridades para combatirlas.
“Gracias por nunca dejar de investigar. Gracias por encontrarme”
Yennis Vanessa Salazar Zabaleta, ex personera de Tamalameque















