En un emotivo triunfo contra la enfermedad, Lizardito, el perrito rescatado en Santa Marta en condiciones críticas con un diagnóstico de cáncer, fue declarado libre de la enfermedad el 19 de febrero de 2026. Gracias a un riguroso tratamiento oncológico liderado por el médico veterinario José, de Pet Company y oncólogo de cabecera, el pequeño Lizardo superó quimioterapias, una cirugía para extirpar dos masas tumorales y un exhaustivo seguimiento médico. La Fundación Por Amor A Rocky, que lo rescató, anunció la buena nueva y ya inició la búsqueda de un hogar definitivo para este valiente sobreviviente.
El caso de Lizardito conmovió a cientos en redes sociales desde su rescate, movilizando donaciones y compartidos masivos. En diciembre de 2025 se lanzó una campaña de venta del Calendario Por Amor a Rocky 2026 – Guardianes del Planeta, que financió gran parte del proceso, aunque en enero de 2026 se requirieron $850.000 adicionales para cubrir la cirugía. Tras días difíciles de quimioterapia y recuperación, el perrito celebró su victoria en las calles de Santa Marta con un cartel que capturó la atención de transeúntes, recibiendo aplausos, pitos de carros y muestras de cariño de desconocidos.
De la lucha a la esperanza de un nuevo hogar
La Fundación Por Amor A Rocky documentó cada paso en sus redes, especialmente en Instagram (@poramorarocky1), donde Lizardito se convirtió en símbolo de resiliencia. Ahora, listo para una segunda oportunidad, el perrito busca adopción responsable con requisitos estrictos y seguimiento postadopción para garantizar su bienestar.
«Soy Lizardito y vendo calendarios para pagar mis quimioterapias».
Lizardito, vía Fundación Por Amor A Rocky
«Hola… soy Lizardo. Y ya no tengo cáncer».
Lizardito, vía Fundación Por Amor A Rocky
La fundación resumió el proceso con palabras cargadas de gratitud: «Hubo quimio. Hubo cirugía. Hubo días difíciles que ni yo entendía. Pero ustedes no me soltaron». Lizardito, en su mensaje final, expresó su anhelo: «Hoy no solo puedo decir que vencí el cáncer… hoy también puedo decir que estoy en adopción. Después de todo lo que viví, sueño con una familia que honre mi proceso, que celebre conmigo esta segunda oportunidad». Este caso inspira a seguir apoyando causas animales en Colombia.















