Un fuerte aguacero que azotó Roldanillo, en el norte del Valle del Cauca, durante casi dos horas desde las 5:30 de la mañana de este domingo 16 de agosto, agravó la crítica situación que enfrenta el municipio tras el reciente terremoto. Las lluvias intensas provocaron el colapso de techos y viviendas que ya estaban debilitadas por el sismo, además de generar inundaciones menores en distintos puntos de la localidad. El agua se filtró a través de las estructuras dañadas, debilitando aún más las construcciones y causando derrumbes que aumentan la angustia de una comunidad que aún no logra reponerse del todo.
El alcalde de Roldanillo, Jaime Ríos, informó que las precipitaciones también afectaron el Puesto de Mando Unificado (PMU), el centro de operaciones desde donde se coordina la respuesta a la emergencia. Las filtraciones en el cielo raso del recinto obligaron a las autoridades a trabajar en condiciones adversas, mientras hacen frente a la doble emergencia. “Aquí estamos”, declaró el mandatario local, evidenciando la resiliencia de su equipo pese a las adversidades, y subrayó la falta de personal de seguridad al advertir que “tenemos muy pocas unidades” para custodiar la zona.
Una comunidad en precariedad
La situación, lejos de ser un hecho aislado, se extiende a otros municipios de la cordillera Occidental como El Águila, El Cairo y Ulloa, que también sufren las consecuencias combinadas del sismo y las lluvias. En Roldanillo, la emergencia ha puesto en evidencia la urgente necesidad de materiales de construcción. El alcalde Ríos fue enfático al señalar que “el aguacero de esta mañana dejó en evidencia la urgencia de contar con estos materiales”, refiriéndose a tejas de zinc, cañabrava y plástico, insumos vitales para proteger los techos de las viviendas ante la amenaza de nuevas precipitaciones. Aunque se han recibido ayudas de ciudades como Medellín, Ibagué y el Cauca, consistentes en mercados e insumos, y hay un excedente de ropa, la principal necesidad sigue siendo los alimentos y los materiales para reforzar las viviendas.
El panorama se vuelve más complejo ante los intentos de ingreso ilegal a las bodegas de ayuda humanitaria, un síntoma de la desesperación que se vive en las calles. Frente a esto, el alcalde Ríos ha solicitado al Gobierno Nacional la presencia permanente de una unidad del Ejército y un refuerzo en el número de policías para garantizar el orden y la seguridad. “El apoyo ha sido fundamental, pero es necesario canalizar los recursos hacia lo más urgente”, manifestó el mandatario, quien enfrenta el reto de administrar donaciones mientras la comunidad pide acciones concretas para evitar que una nueva lluvia se convierta en otra tragedia.










