El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), en conjunto con la Alcaldía de Bogotá, emitieron el reporte meteorológico para el jueves 23 de julio, que anticipa una jornada con alta nubosidad y una significativa probabilidad de precipitaciones en la capital colombiana. Según el pronóstico oficial, la temperatura máxima alcanzará los 18 grados Celsius, mientras que la mínima descenderá hasta los 11 grados, con un 63% de probabilidad de lluvia durante el día y un 55% durante la noche. Estas condiciones reflejan el comportamiento típico del clima frío y seco de la cordillera Oriental, donde se asienta Bogotá, aunque la tendencia anual marca un promedio de 13,1 grados según los registros históricos del Ideam.
El índice de rayos ultravioleta se ubicará en 5, una intensidad considerada moderada que requiere precaución en exposiciones prolongadas al aire libre. La nubosidad será casi total: 93% durante el día y 98% en la noche, acompañada de ráfagas de viento que alcanzarán los 43 kilómetros por hora en horas diurnas y se reducirán a 28 kilómetros por hora al caer la noche. Estas variables meteorológicas resultan cruciales para sectores como el transporte, la agricultura, el turismo, la prevención de desastres, la salud pública y las operaciones militares, especialmente en un contexto donde el cambio climático ha hecho más urgente el monitoreo constante de las condiciones atmosféricas.
Temporadas y variaciones climáticas en la capital
Bogotá experimenta dos temporadas secas principales: de enero a febrero y de julio a agosto, mientras que los períodos lluviosos se concentran entre marzo y junio, y luego de septiembre a diciembre. Sin embargo, en el transcurso de un día típico, la temperatura máxima suele oscilar entre 18 y 20 grados, y la mínima nocturna entre 8 y 10 grados. Durante los meses de inicios de año, se han registrado descensos extremos de hasta -5 grados Celsius. El Ideam clasifica a Colombia en cuatro tipos de clima: tropical, seco, templado y frío de alta montaña, siendo este último el que predomina en la región andina donde se ubica la capital, lo que explica las condiciones cambiantes y la necesidad de mantenerse informado ante cualquier eventualidad meteorológica.










