El Alto Comisionado Volker Türk advirtió que el sistema internacional de derechos humanos opera en “modo de supervivencia” y llamó a los Estados a reforzar la financiación ante el agravamiento de las crisis globales.
El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, lanzó en Ginebra un llamamiento para recaudar 400 millones de dólares en 2026, con el fin de sostener el trabajo de su Oficina, que actualmente enfrenta serias restricciones presupuestales.
Türk señaló que, en un contexto de conflictos prolongados y tensiones crecientes, el mundo no puede permitirse un sistema de derechos humanos debilitado, al considerar que la inversión requerida es mínima frente al impacto de su labor.
Durante 2025, el personal de derechos humanos de la ONU trabajó en 87 países, donde observó más de 1.300 juicios, brindó apoyo a 67.000 supervivientes de tortura, documentó decenas de miles de violaciones y contribuyó a la liberación de más de 4.000 personas detenidas arbitrariamente.
La Oficina también documentó víctimas civiles y emitió análisis de riesgos y alertas tempranas en 21 conflictos armados. En Ucrania, por ejemplo, la misión de la ONU mantiene el único registro exhaustivo de víctimas civiles desde el inicio de la invasión rusa en 2014.
En otros contextos, como Sudán, el organismo presta apoyo a víctimas de violencia sexual y otras atrocidades, con el objetivo de sentar bases para la justicia y la rendición de cuentas.
El Alto Comisionado subrayó además la relación directa entre derechos humanos, estabilidad y políticas económicas, y afirmó que respetarlos permite que las economías funcionen de manera más equitativa y sostenible.
En 2025, la Oficina colaboró con más de 35 gobiernos para armonizar políticas económicas con estándares de derechos humanos. Entre los ejemplos citó el caso de Djibouti, donde se realizó un análisis del presupuesto sanitario con enfoque en personas con discapacidad.
Türk agradeció a los 113 socios financieros que apoyaron el presupuesto del año anterior, pero advirtió que la reducción de fondos obligó a disminuir la presencia en 17 países y a prescindir de unos 300 empleados.
Estas limitaciones, explicó, también afectaron el respaldo a periodistas y defensores de derechos humanos, en un contexto marcado por la desinformación, la censura y el cierre del espacio cívico.
De cara a 2026, la ONU aprobó un presupuesto ordinario de 224,3 millones de dólares, un 10 % menor al de 2025, por lo que el llamado busca 400 millones adicionales en contribuciones voluntarias para garantizar una respuesta oportuna, bajo la premisa de que los derechos humanos no pueden esperar.















