El cantante de música popular Luis Alfonso reveló detalles desgarradores de su infancia y juventud durante una entrevista en el pódcast “Vos Podés”, conducido por Tatiana Franko. En una conversación íntima y sin filtros, el artista payanés habló por primera vez sobre la violencia que marcó sus primeros años, la pobreza extrema en la que creció y cómo el alcoholismo puso al borde del abismo su matrimonio con Luisa Fernanda Pulgarín, con quien se ha casado en tres ocasiones distintas. La entrevista, la primera que el pódcast realiza a un hombre en sus más de 120 episodios, se ha convertido en un testimonio crudo de superación personal.
Luis Alfonso nació en Popayán, pero su historia familiar comenzó con una tragedia: su padre biológico fue asesinado en Medellín cuando él tenía apenas 13 meses, en pleno auge de la guerra contra Pablo Escobar. Su madre conformó entonces una nueva familia con un hombre que, según el relato del cantante, se convirtió en una figura de maltrato constante. “Llegaba el viejo a las tres, cuatro de la mañana borracho y Luis Alfonso ‘pa’ la calle, hijueputa’, y amanecer en el andén o donde lo cogiera la noche, porque no era el hijo de él”, recordó el artista, describiendo la rutina de violencia que vivió desde pequeño. “Se me volvió una pesadilla la vida, porque el padrastro siempre fue una gonorrea práctica”, agregó con crudeza.
Infancia de pobreza y violencia en Popayán
El intérprete creció en un barrio donde la muerte era parte del paisaje cotidiano. “Cada ratico eran dos, tres muertos diarios y mucha pandilla y mucho combo y mucha cosa”, relató. Su entorno solo le ofrecía violencia y pobreza, y durante años creyó que no existía otra realidad posible más allá de esas calles. “Usted se cría en un barrio y en un ambiente donde solo le ofrecía violencia y cosas de pobreza. De niño no pensaba que fuera de ese mundo hubiera otro”, confesó. De sus amigos de la infancia, la mayoría “ya no está”: los mataron, fueron a la cárcel o “cogieron el costal y están por ahí tirados en el vicio”, según el cantante.
Luis Alfonso dejó los estudios tras completar apenas la primaria. A los 13 años ya trabajaba para ayudar a su madre con sus hermanos, llevando mercados, vendiendo Bonice, bolsas de leche y gaseosas, y también fue lechero. A los 15 años ya vivía solo, pagaba un apartamento, tenía una moto y un caballo. La música llegó como tabla de salvación cuando encontró refugio en la orquesta infantil Caña Verde, que lo alejó de la violencia del barrio y le abrió una ventana a un mundo diferente.
Tres bodas con la misma mujer y el fantasma del alcohol
Su relación con Luisa Fernanda Pulgarín ha sido un vaivén de amor, crisis y segundas oportunidades. Se han casado tres veces, un hecho que el propio cantante explica con humor y autocrítica: “La primera vez se casa por enamorado, la segunda por costumbre y la tercera por marica”. La primera boda costó aproximadamente cinco millones de pesos y luego de ocho años juntos llegó la segunda ceremonia, motivada porque él “venía portándose malcito” tras coquetear con otra mujer. La tercera boda fue la definitiva: Luisa pidió casarse “bien casada”, con luna de miel a Costa Rica, en una ceremonia privada a las diez de la mañana, solo con la familia cercana.
El mayor desafío para la pareja fue el alcoholismo del cantante, que se agravó cuando comenzó a tener éxito económico. “Me empezó a hacer daño ganar platica, porque entonces como ya estaban todas las cositas y la neverita llena, entonces ‘no, hoy voy a emborracharme’”, explicó. El consumo desmedido de alcohol estuvo a punto de destruir su matrimonio, hasta que su esposa le dio un ultimátum. “O nos cogemos de la mano y reseteamos el casete y nos ponemos juiciositos otra vez, o esto se va a la mierda”, le dijo Luisa Fernanda. Esa advertencia fue el punto de quiebre.
“Todos los días trato de ser una mejor versión de mí, de superarme, de manejar mis propios demonios”
Luis Alfonso, cantante de música popular
Hoy el intérprete asegura que el trago “ya no le gusta” y se ha volcado a hábitos saludables como el entrenamiento físico y una alimentación balanceada. Sus hijos, según dice, han sido fundamentales para llenar los vacíos emocionales que arrastra desde la niñez. “Llegaba el día del padre y llegaban con un abrazo: ‘Papi, feliz día, te amo’. Esos vacíos que yo tenía me los fueron llenando ellos”, confesó. Luis Alfonso, considerado uno de los máximos referentes de la música popular colombiana, ha decidido exponer sus demonios públicos para inspirar a otros que atraviesan situaciones similares, demostrando que es posible rescribir la propia historia a pesar de un comienzo marcado por la violencia y el dolor.










