Luis Murillo renuncia a presidencia y respalda a Cepeda; nombre queda en tarjetón de Bogotá

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Luis Gilberto Murillo, excanciller de Colombia y exembajador ante Estados Unidos, anunció este 6 de mayo en Bogotá su renuncia a la candidatura presidencial para respaldar la aspiración de Iván Cepeda, senador del Pacto Histórico, con quien selló un acuerdo basado en una agenda común. Aunque el retiro es efectivo, el nombre de Murillo permanecerá en el tarjetón electoral debido a que los plazos para modificaciones de inscripciones, que vencieron el 20 de marzo tras el cierre el 13 de marzo, ya han expirado, lo que impide cualquier cambio en las boletas que ya están en proceso de impresión.

Las conversaciones entre Murillo y Cepeda culminaron en esta decisión estratégica, motivada principalmente por el liderazgo de Cepeda en los sondeos de intención de voto, donde promedia un 38 por ciento, posicionándose como uno de los 13 aspirantes presidenciales con mayor respaldo. A falta de tres semanas para las elecciones presidenciales de 2026, este movimiento busca fortalecer la candidatura del senador del Pacto Histórico, aunque genera un vacío jurídico para los votos que pudieran obtenerse por Murillo, ya que estos no se reasignarán automáticamente.

Regulaciones electorales y consecuencias prácticas

La Ley 996 de 2005 y la Ley 1475 de 2011 regulan las modificaciones de inscripciones, permitiendo cambios solo en los cinco días hábiles posteriores al cierre o en excepciones específicas hasta el 30 de abril, ninguna de las cuales aplica en este caso. El retiro de Murillo es válido como causal, pero no conlleva sanciones económicas automáticas, aunque podría derivar en medidas políticas internas de los partidos involucrados y la pérdida de recursos de campaña ya invertidos, que no son recuperables.

En cuanto a posibles sustituciones, estas solo proceden por muerte o incapacidad hasta el 20 de mayo de 2026, dejando el tarjetón con candidaturas vigentes tal como se imprimieron al cierre de inscripciones. Esta situación subraya las rigideces del calendario electoral colombiano, donde decisiones tardías como esta impactan directamente en la dinámica de la contienda presidencial.

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