Luis Ángel “El Flaco”, vocalista de Banda Los Recoditos, no pudo contener las lágrimas y se quebró emocionalmente al interpretar ‘Mi último deseo’, la canción que compartía con el fallecido cantante colombiano Yeison Jiménez, frente al ataúd de este último durante su homenaje póstumo en el Movistar Arena de Bogotá. El conmovedor momento ocurrió tras el trágico accidente aéreo del 10 de enero de 2026, en el que Jiménez, de 34 años, perdió la vida junto a cinco personas de su equipo, y rápidamente se viralizó a través de videos en TikTok, Instagram y YouTube.
El intérprete mexicano, quien ha enfrentado profundas tragedias personales como la muerte de su hija por ahogamiento el 14 de agosto de 2023 en Mazatlán, revivió recuerdos dolorosos al subir a la tarima junto al féretro. Esta no es la primera vez que ‘Mi último deseo’ acompaña un adiós para Luis Ángel, pues ya la había cantado en 2014 durante el funeral de Luis Fernando Muñoz, clarinetista de su banda. La pieza, que ambos artistas habían entonado en múltiples ocasiones, cobró un significado profético en este contexto de duelo compartido.
Un tributo multitudinario con ecos de dolor
El homenaje reunió a miles de asistentes, seguidores devotos y destacadas figuras de la música popular colombiana y la regional mexicana, quienes entonaron coros colectivos en memoria de Yeison Jiménez. Fotos del emotivo instante fueron compartidas por Lina Jiménez, hermana del artista, amplificando el impacto en las redes sociales, donde usuarios destacaron que se trataba de una de sus canciones favoritas y que a él le encantaban especialmente las de despedida.
«Quiero estar contento mientras viene el día de vestir de negro a toda mi familia. Y espero que cumpla mi último deseo antes de meterme en el agujero: no quiero que lloren, no quiero sus lágrimas. Lleven a mi entierro música de banda».
Letra de ‘Mi último deseo’
Este quiebre emocional de Luis Ángel “El Flaco” no solo honró la memoria de Yeison Jiménez, sino que unió en un solo llanto las heridas abiertas por pérdidas irreparables, recordándonos el frágil lazo entre la música y la vida en el mundo del espectáculo.

















