El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, se comunicó telefónicamente en los últimos días con su homólogo colombiano, Gustavo Petro, para expresar su profunda inquietud ante los planes anunciados por Donald Trump de clasificar a carteles brasileños como organizaciones terroristas. Esta conversación, que tuvo lugar entre Brasilia y Bogotá, giró en torno a la estrategia antidrogas de Estados Unidos y las posibles repercusiones de designar al Primeiro Comando da Capital (PCC) y al Comando Vermelho como entidades terroristas, según revelaron fuentes como Caracol Radio y medios brasileños.
El diálogo se enmarca en un contexto de posible endurecimiento de la política antidrogas estadounidense en América Latina, impulsado por el anuncio de Trump de promover esta designación ante el Congreso de su país. Lula, asesorado por Celso Amorim en asuntos exteriores, busca coordinar posiciones para evitar impactos negativos como sanciones económicas, restricciones comerciales, intervenciones foráneas y alteraciones en las relaciones bilaterales.
Preocupaciones regionales y versiones oficiales
Desde el Palacio de Planalto, la preocupación radica en un potencial aislamiento regional y cambios en la cooperación policial y judicial con Estados Unidos, lo que podría complicar la lucha contra el narcotráfico en la zona. Por su parte, la Presidencia colombiana presentó una versión oficial que enfatiza las discusiones sobre integración regional, aunque el foco principal de la llamada fue la amenaza de la etiqueta terrorista para los grupos criminales brasileños.
Esta comunicación resalta las tensiones crecientes en la diplomacia sudamericana frente a las políticas de Washington, donde las designaciones podrían reconfigurar no solo las dinámicas de seguridad, sino también el comercio y las alianzas estratégicas en el continente.











