Luna nueva y clima extremo: NASA revela las fases lunares de septiembre 2026

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La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) dio a conocer el calendario lunar correspondiente a la semana de septiembre de 2026, en el que se destacan dos hitos astronómicos: la luna nueva que ocurrirá el jueves 10 de septiembre y el cuarto creciente que tendrá lugar el viernes 18 del mismo mes. El informe, enmarcado en el calendario lunar 2026, no solo detalla las fases del satélite, sino que también ofrece un panorama sobre las condiciones climáticas extremas que reinan en la superficie lunar, un factor determinante para futuras misiones de exploración.

La luna nueva, programada para el 10 de septiembre, ocurre cuando el satélite se interpone entre la Tierra y el Sol, mostrando únicamente su cara oculta iluminada. Por esta razón, desde nuestro planeta no será visible en absoluto, ya que sale y se pone junto con el astro rey, y solo podría apreciarse de día si las condiciones fueran perfectas. Esta fase, aunque difícil de observar, se convierte en un momento propicio para que los astrónomos aficionados y profesionales contemplen un cielo oscuro despejado, libre del resplandor lunar. Una semana después, el 18 de septiembre, la Luna alcanzará el cuarto creciente, cuando se encuentre en un cuarto de su recorrido mensual alrededor de la Tierra y podrá verse exactamente la mitad iluminada de su cara visible.

Un clima extremo en la Luna

La distancia entre la Luna y la Tierra no es constante, pues la órbita lunar no es un círculo perfecto. Al comienzo de la semana, el satélite se ubicará a 368.229 kilómetros de nuestro planeta, mientras que para el final de la misma la separación habrá aumentado a 384.451 kilómetros. Esta variación orbital, sin embargo, no es el único dato que llama la atención del informe de la NASA. La agencia espacial advierte que el clima lunar está definido por cambios térmicos brutales, consecuencia directa de la ausencia de una atmósfera densa que regule la temperatura.

En el ecuador lunar, las temperaturas diurnas alcanzan los 121 grados Celsius, mientras que durante la noche descienden hasta los 133 grados bajo cero. Pero el dato más impactante lo registran los cráteres polares: en las sombras permanentes de estas profundas depresiones, la NASA ha medido temperaturas mínimas de 246 grados bajo cero. Esta disparidad térmica se explica porque la Luna posee una exosfera, una capa de gas apenas visible que es demasiado pequeña para atrapar o difundir la energía del Sol.

«En la luna no cae nieve, los truenos nunca suenan, tampoco se forman nubes en el cielo»

NASA

«El calor abrasador y el frío escalofriante son comunes en la luna»

NASA

«La exosfera lunar es demasiado pequeña para atrapar o difundir la energía del Sol»

NASA

Estas condiciones hacen de la Luna un entorno hostil para cualquier forma de vida conocida. La exosfera, al no poder retener el calor solar, provoca que las temperaturas varíen drásticamente entre el día y la noche, y que en los polos, donde los rayos del Sol nunca llegan a ciertas zonas, el frío sea aún más extremo y persistente. El seguimiento semanal de la NASA, más allá de su valor divulgativo, alimenta las bases de datos que los científicos utilizan para comprender mejor nuestro satélite natural y planificar la próxima era de exploración espacial, en la que el ser humano volverá a pisar la superficie lunar.

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