El arquero colombiano Álvaro Montero, actual guardameta de Boca Juniors, sostuvo una reveladora conversación con el legendario exportero argentino Óscar Córdoba en el programa F90 de ESPN Colombia, donde abordó su vertiginosa adaptación al club, la inmensa presión que implica jugar en La Bombonera y su firme propósito de forjar un legado propio, justo a pocos días de la final de la Copa Sudamericana, programada para el 21 de noviembre de 2026 en el estadio Metropolitano de Barranquilla, donde Boca se medirá ante el Atlético Mineiro.
Montero, quien llegó a Boca procedente de Millonarios FC y Deportes Tolima, y que es actualmente referente de la selección Colombia, recordó que su incorporación al club fue tan acelerada que arribó un sábado y debutó el martes siguiente. Esa experiencia temprana, sumada a la exigencia constante del fútbol argentino, marcó el inicio de su proceso en un club que, según sus propias palabras, “es gigante” y donde cada detalle se vive con una intensidad que lo ha sorprendido. “Me ha sorprendido cómo el hincha de Boca vive el día a día y los partidos”, confesó el arquero, quien además señaló que “con la competitividad que hay acá en Argentina puedes jugar hasta en la luna con la presión que hay”.
La sombra de un ídolo y la búsqueda de identidad
La charla no solo giró en torno a la actualidad deportiva, sino que se adentró en el inevitable paralelismo entre Montero y el propio Óscar Córdoba, bicampeón de América con el Xeneize en 2000 y 2001. El arquero actual reconoció la magnitud de la huella dejada por el exportero, pero trazó una línea clara: su objetivo es construir su propia historia. “Muchas veces la gente no es consciente de lo difícil que es lograr lo que Óscar logró”, afirmó Montero. Y añadió en un tono reflexivo: “Intento construir mi propio camino e historia, lo he hablado varias veces con Óscar, de buscar mi propia identidad. Llegás a un club gigante como es Boca y tienes que construir tu legado en bases sólidas, hay que colocarle un sello personal, porque las comparaciones no son productivas”.
“Lo que puedo prometer siempre es que voy a trabajar muchísimo para que no pasen o pasen muy esporádicamente, porque los errores son inevitables. Lo que critico es que esos errores se presenten frecuentemente, eso no está bien”.
Álvaro Montero, arquero de Boca Juniors
Consciente de que el equipo ha recibido “muchos goles” durante la temporada, Montero no eludió las críticas y se comprometió a mejorar. Con contundencia, señaló que su filosofía se basa en la constancia y el trabajo para minimizar las fallas, aunque reconoció que en el arco los errores “son inevitables”. Su enfoque, explicó, no es eliminar las equivocaciones, sino evitar que se repitan con frecuencia. El arquero también destacó la intensidad del fútbol argentino, donde “todos los equipos te compiten, todos te luchan y no te dejan pensar”, y advirtió que los rivales enfrentan a Boca con una motivación extra, lo que obliga a “no dar ventaja”.
La final en Barranquilla y la ilusión de un grupo ambicioso
Con la vista puesta en la final continental del 21 de noviembre, Montero se refirió a la sede del partido, su país natal, Colombia. El estadio Metropolitano de Barranquilla, actualmente en renovación, generó en el guardameta una impresión muy favorable. “Estuve viendo lo que están haciendo. El estadio está 100 puntos y es muy bueno tener un lugar de esa categoría”, dijo, aunque con una sonrisa añadió: “Fuera del calor, todo está perfecto”. La posibilidad de jugar una final en su tierra natal ilusiona al plantel, que según Montero ha encontrado “un buen grupo, con ambición que te respalda partido a partido”. El arquero sabe que la empresa no será sencilla ante un rival brasileño que, reconoció, cuenta con una ventaja económica sobre sus competidores, pero confía en que la ambición y el trabajo colectivo pueden marcar la diferencia en la búsqueda de la gloria continental.










