En el corregimiento de San Juan Nuevo, municipio de Puerto Libertador, al sur del departamento de Córdoba, un menor de ocho años identificado como Neymar Lozano fue víctima de un brutal ataque con machete perpetrado por Wilmer Echavarría, conocido en la zona con el alias de “Machín” y de aproximadamente 19 años de edad. Los hechos ocurrieron el miércoles 25 de febrero, cuando el niño se dirigía camino a una tienda debido a la suspensión de clases, y resultaron en dos heridas profundas en la cabeza y la amputación de dos dedos de su mano derecha. La comunidad retuvo al presunto agresor en el lugar, pero horas después su cadáver fue hallado en un paraje cercano, según versiones locales que atribuyen su conducta a antecedentes de consumo de sustancias psicoactivas.
La víctima fue trasladada de inmediato al Hospital Divino Niño y posteriormente a un centro médico en Montería, donde su pronóstico se mantiene reservado. Mientras tanto, las autoridades han abierto una investigación sobre este doble suceso, que incluye la muerte del presunto agresor y el intento de homicidio contra el menor.
Contexto de violencia en la familia Lozano y la comunidad indígena
Este incidente se suma a un clima de inseguridad en la zona, donde apenas diez días antes, el 15 de febrero de 2026, Edwin Arrieta Araujo, un joven de 22 años considerado familiar de la víctima y miembro de la comunidad indígena Zenú, fue asesinado cerca de la misma tienda en San Juan Nuevo. En ese caso, líderes indígenas entregaron al presunto responsable, Julio Miguel Ortiz Tapias, de 65 años, a las autoridades el 17 de febrero, y actualmente este enfrenta imputación por homicidio agravado bajo medida de aseguramiento intramural. Las investigaciones por ambos casos permanecen abiertas, en un esfuerzo por esclarecer los nexos posibles entre estos actos de violencia que azotan a la familia Lozano y la región.
La comunidad de San Juan Nuevo clama por mayor presencia institucional ante la recurrencia de estos eventos, mientras el menor Neymar Lozano lucha por su recuperación en Montería, dejando en evidencia la vulnerabilidad de los niños y las tensiones derivadas del consumo de sustancias en entornos rurales.















