«Madame de Cartagena relata organización de fiestas con 3.000 mujeres tras 5 años de cárcel»

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Liliana Campos, conocida como la “Madame” de Cartagena, reveló en el pódcast Más allá del silencio, conducido por Rafael Poveda, los detalles de su rol en la organización de fiestas de lujo y despedidas de soltero que involucraban a más de tres mil mujeres para atender a empresarios, deportistas y celebridades. Capturada el 29 de julio de 2018 en Cartagena, Colombia, cumplió una condena de cinco años de prisión por los delitos de trata de personas y concierto para delinquir, tras lo cual decidió contar su historia en esta entrevista reciente, afirmando que esa etapa de su vida ha cerrado definitivamente.

Campos inició sus actividades en 2005, después de regresar de Estados Unidos, comenzando con el alquiler de propiedades de lujo en yates, casas e islas como las de Cholón, donde cobraba una comisión del diez por ciento. Poco a poco, incorporó la provisión de compañía femenina a solicitud de los clientes, operando todo a través de redes informales de recomendaciones, sin páginas web ni redes sociales. Verificaba las cédulas de las mujeres mediante un funcionario de la Sijín, y los pagos siempre se realizaban en moneda extranjera como dólares, euros o libras esterlinas, respetando las tarifas acordadas independientemente de las fluctuaciones cambiarias. Las mujeres, motivadas por oportunidades económicas, asumían roles de liderazgo, con códigos estrictos de vestuario elegante, monitoreo por cámaras a su pedido y hasta trece grupos simultáneos en fines de semana de alta demanda.

Fiestas exclusivas y ganancias millonarias

En una típica fiesta en yate, Campos organizaba la presencia de veinte mujeres entre 19 y 25 años, cada una recibiendo dos millones quinientos mil pesos, además de propinas, comidas, cocteles y regalos de clientes como un empresario estadounidense que las llevaba de compras y las trataba con gran generosidad. Los ingresos mensuales de las mujeres variaban según la demanda: doce millones en épocas bajas, veinticuatro millones en regulares y entre cincuenta y sesenta millones en picos. Negó cualquier reclutamiento forzado, explotación de menores o socios externos, aclarando que los cargos finales fueron por trata de personas e inducción a la prostitución solo con mayores de edad, sin pruebas de involucramiento de menores.

“Las chicas vinieron superfelices. Me dijeron que todo un señor, las llevó de shopping, les dio dinero, las trató muy, muy bien”

Liliana Campos, “Madame” de Cartagena

“El precio nunca lo coloqué yo. Yo no puedo ponerle precio al cuerpo a una muchacha, yo no puedo ponerle el precio al trabajo de ellas. Cabe indicar que siempre se pagaba con moneda extranjera, sea euros, o sea dólares, libras esterlinas. Siempre se les respetó su tarifa, sin importar si el dólar subía o el dólar bajaba”

Liliana Campos, “Madame” de Cartagena

En el cierre de la entrevista, Campos expresó profundo arrepentimiento por las consecuencias en su familia y su caída moral, asegurando que no volvería a ese mundo. Esta confesión pública llega tras su liberación y marca el fin de una red que operó durante más de una década en el exclusivo circuito de Cartagena, dejando un precedente en la lucha contra la trata de personas en Colombia.

“No volvería a ser madame. Jamás. Entendí que caí bajo y que mi familia no se merecía pasar por estas cosas”

Liliana Campos, “Madame” de Cartagena

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