En un acto de amor materno que conmueve a dos naciones, la colombiana Magnolia García Lugo, de 52 años, perdió la vida al regresar a un edificio que colapsaba durante el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió Colombia el pasado 10 de agosto de 2026, con el objetivo de rescatar a su hija Natalia. La tragedia, que enlutó a la comunidad de Bergenfield, Nueva Jersey, donde residía, y a su congregación en la Iglesia Mercy Church of God, ocurrió a las 7:34 de la mañana. Magnolia, quien se encontraba de visita temporal en Colombia junto a su familia, logró evacuar inicialmente el inmueble, pero al percatarse de que su hija aún estaba atrapada, no dudó en volver a entrar. Natalia sobrevivió con una herida en un brazo, pero Magnolia no pudo escapar a tiempo y falleció cuando la vivienda se derrumbó por completo.
El sismo, que dejó un saldo devastador de más de 280 muertos y 380 desaparecidos, afectó principalmente a ciudades como Cali y Pereira, aunque el lugar exacto donde ocurrió la tragedia de la familia García Lugo no ha sido precisado por las autoridades. Magnolia, descrita como una líder comunitaria y fiel servidora de la Iglesia Mercy Church of God durante 22 años, era un pilar no solo para su familia, sino también para su congregación, donde sus hijas habían participado activamente durante más de una década. Ana Castro, encargada de medios de la iglesia, relató la angustia inicial: «Mi papá se enteró justo después del temblor. Lo llamaron y le dijeron que ambas estaban bajo los escombros, y que no podían encontrar a Magnolia y que Natalia seguía desaparecida cuando nos avisaron».
Una pérdida que trasciende fronteras
La noticia del fallecimiento de Magnolia García Lugo ha generado una ola de solidaridad en Bergenfield, donde era una figura conocida y respetada. El alcalde de la localidad, Arvin Amatorio, expresó su pesar a través de un comunicado: «He sabido que, hasta hoy, Magnolia será sepultada en su pueblo en Colombia. Nuestros corazones están con la familia y los seres queridos de Magnolia. Toda la comunidad de Bergenfield llora con ellos…». Mientras tanto, el pastor asistente de la iglesia, Óscar Fernando Castro, recordó el momento en que recibió la terrible noticia: «Me llamó y me dijo que la casa se vino abajo. Me dice: ‘Mi hermana está ahí’, así que pedía ayuda, y cuando la encontraron, Magnolia ya había fallecido». El hermano de Magnolia, quien también es pastor en Colombia, participó activamente en las labores de búsqueda, enfrentando la dura realidad de encontrar a su hermana sin vida.
Ana Castro, emocionada, destacó el vacío que deja Magnolia en la congregación: «Magnolia ha sido un pilar en la iglesia durante 22 años junto con sus hijas… Natalia, que también estaba en el terremoto, y han sido parte activa de nuestro equipo por más de 10 años. Es una pérdida enorme y se siente mucho en la iglesia». La comunidad religiosa y el municipio de Bergenfield ya evalúan formas de apoyar a la familia García Lugo durante el duelo, mientras los familiares se preparan para regresar a Nueva Jersey sin su madre, quien será sepultada en su tierra natal.
«Mi papá se enteró justo después del temblor. Lo llamaron y le dijeron que ambas estaban bajo los escombros, y que no podían encontrar a Magnolia y que Natalia seguía desaparecida cuando nos avisaron»
Ana Castro, encargada de medios de Mercy Church of God
El terremoto del 10 de agosto de 2026, que ha sido uno de los más destructivos en la historia reciente de Colombia, continúa dejando historias de heroísmo y tragedia como la de Magnolia García Lugo. Su sacrificio, al priorizar la vida de su hija por encima de la suya propia, resuena como un ejemplo de amor incondicional en medio de la adversidad, mientras las comunidades afectadas, tanto en Colombia como en Estados Unidos, enfrentan el difícil proceso de sanar las heridas dejadas por la catástrofe.










