La lucha incansable de una madre por encontrar a su hija desaparecida terminó de la manera más cruel: Claribel Moreno, quien desde agosto de 2021 buscaba sin descanso a Natalia Buitrago, fue asesinada de cuatro impactos de bala por la espalda el 13 de mayo de 2026 en Jamundí, Valle del Cauca, cuando se dirigía a su finca. Fue su hijo menor quien halló el cuerpo sin vida de la mujer que se había convertido en vocera de otras familias con casos similares y que, según quienes la conocían, había dedicado por completo su existencia a esclarecer la desaparición de su hija.
El crimen ocurre en un contexto de señalamientos contra las autoridades por negligencia e inoperancia en la investigación de la desaparición de Natalia, ocurrida el 18 de agosto de 2021 en Cartagena, adonde la joven viajó para celebrar su cumpleaños número 22. Desde entonces, Claribel Moreno no solo encabezó marchas y denuncias públicas, sino que sostenía la hipótesis de que su hija pudo haber sido víctima de una red de trata con fines de explotación sexual, una realidad que, según datos recientes, afecta al 76 por ciento de las víctimas de trata en Colombia vinculadas a redes de explotación sexual en 2025, según cifras difundidas en el pódcast “Más Allá del Silencio”, conducido por Rafael Poveda, donde el caso fue expuesto en detalle.
Una familia acosada y en el exilio
La hija sobreviviente de Claribel, Paola Buitrago, quien sufrió un ataque sicarial en 2023 y denunció amenazas que la obligaron a exiliarse del país junto con su hija, rompió el silencio para expresar su desgarrador sentir: “Yo sentía que algo iba a pasarme porque ayudaba a mi madre en la investigación”. En declaraciones recogidas por medios locales, Paola afirmó que “el sueño mío era que se hiciera justicia y escucharan a mi madre”, y añadió con dolor: “No es posible que mi madre haya tenido que perder la vida solo por querer saber qué pasó con mi hermana”. La mujer también describió la entrega total de Claribel: “Mi madre dejó de vivir su vida, murió completamente dedicada a la búsqueda de Natalia”.
La abogada de la familia, Ana Juliet Velázquez, ha denunciado reiteradamente la falta de avances en el caso. “Desde el apoderamiento de víctimas se han elevado varias solicitudes, pero la Fiscalía ha respondido de manera poco efectiva”, señaló Velázquez, quien reveló que la Fiscalía Séptima de Cartagena no ha realizado diligencias básicas como la verificación de celdas de telefonía móvil o el análisis de pruebas. En un hecho que la familia calificó como revictimización, una fiscal sugirió que Natalia “posiblemente ejercía la prostitución”. La abogada también puso de relieve un indicio clave: “Si existen testigos que afirman que la última persona vista con Natalia fue su pareja, esto constituye un indicio relevante”. Ese señalado es Hernán Darío Jiménez, expareja de Natalia, quien ha negado cualquier responsabilidad: “Nunca le hice daño a Natalia”. La familia, no obstante, señala contradicciones en sus versiones, entre ellas que habría viajado a Cartagena en la fecha de la desaparición usando la tarjeta de crédito de su hermana.
“El Estado nos tiene desprotegidas. Muchas mujeres son víctimas de desapariciones o trata con fines de explotación y sus casos se normalizan”
Isabela Vargas, activista y periodista
La activista y periodista Isabela Vargas se sumó a las voces de denuncia, señalando la desprotección sistemática que enfrentan las mujeres en estas circunstancias. “El Estado nos tiene desprotegidas. Muchas mujeres son víctimas de desapariciones o trata con fines de explotación y sus casos se normalizan”, afirmó. La misma Claribel Moreno, citada en el pódcast, había dicho con firmeza: “Voy a buscar a mi hija hasta donde Dios me lo permita”. Una promesa que la llevó a la muerte sin que, hasta la fecha, las autoridades hayan emitido un pronunciamiento oficial sobre su asesinato ni se conozca el paradero de Natalia Buitrago. Existen indicios de que la joven pudo haber salido del país, aunque sin pruebas concluyentes. Paola Buitrago, desde el exilio, lanzó la pregunta que quedó sin respuesta: “¿Por qué, habiendo pruebas y testigos, nunca escucharon a mi mamá ni avanzó la investigación?”.












