En una revelación estremecedora que se conoció cuatro años después del macabro crimen, Consuelo Rodríguez, madre del pequeño Gabriel Esteban González, contó que su expareja, Gabriel Enrique González Cubillos, dejó una memoria USB escondida dentro de su propia casa con videos en los que confesaba su plan de asesinar al niño de 4 años y luego quitarse la vida. La confesión se produjo en el pódcast «Conducta Delictiva», donde la mujer detalló los aterradores momentos previos al homicidio ocurrido en un hotel de Melgar, Tolima, en 2022, un caso que conmocionó al país y que motivó la creación de una ley para la protección de los menores.
Según relató Consuelo, todo comenzó cuando el padre recogió al menor en el barrio Castilla, en Bogotá, con la aparente intención de pasar tiempo con él. Horas después, la madre recibió un mensaje inesperado: «Él dejó el mensaje, dijo, ‘Encima del muro del baño te dejé una USB’. Yo fui al baño, la busqué, cogí la USB y puse en el computador y ahí fue donde yo me enteré». En el dispositivo había dos grabaciones, una de ellas en la que ambos aparecían juntos y otra en la que el hombre, ya solo, culpaba a su expareja del trágico desenlace que estaba a punto de ejecutar.
La aterradora noche del crimen
La madre explicó que al encontrar el contenido del USB activó de inmediato a las autoridades. «Esa noche que él me envió eso, nosotros le mandamos policía y el señor decía, ‘Señora, estamos que tumbamos la puerta y no, nadie abre, nadie abre'», relató Consuelo, evidenciando la angustia de los minutos en que los agentes intentaron intervenir. Un seguimiento al teléfono móvil del agresor permitió ubicarlo en el municipio de Melgar, donde finalmente se consumó la tragedia: el niño murió por asfixia mecánica y el padre fue capturado tras intentar sobornar a un oficial.
La madre asegura que las imágenes de la autopsia contradicen la versión que el padre dejó grabada. «Y también decía pues que no sufrió, pero mentira… la mandíbula y todavía dice que no sufrió», afirmó con dolor, detallando las lesiones que presentaba el cuerpo del pequeño. Por este crimen, Gabriel Enrique González Cubillos fue condenado a 45 años de prisión, pero nunca llegó a cumplir la totalidad de la pena: falleció en la cárcel de Picaleña, en Ibagué, a causa de una intoxicación, según confirmó el Inpec.
«Él dejó el mensaje, dijo, ‘Encima del muro del baño te dejé una USB’. Yo fui al baño, la busqué, cogí la USB y puse en el computador y ahí fue donde yo me enteré»
Consuelo Rodríguez, madre de la víctima
El caso, que marcó un antes y un después en la lucha contra la violencia intrafamiliar en Colombia, derivó en la creación de la Ley Gabriel Esteban, una iniciativa que busca fortalecer los mecanismos de protección para menores de edad inmersos en procesos de custodia conflictiva o expuestos a violencia doméstica. La revelación de Consuelo Rodríguez, ocurrida cuatro años después del asesinato, añadió nuevos y escalofriantes detalles a una historia que el país no olvida y que sigue siendo un llamado de alerta sobre las señales que a menudo se pasan por alto antes de que ocurra lo irreparable.












