Yaneth Rojano Mendoza, madre de la joven Roxana Álvarez Rojano, de 26 años y madre de dos niños, recorrió aproximadamente 70 kilómetros en motocicleta para trasladar el cuerpo de su hija desde el sector Los Pinos, en la zona rural de Pelaya, Cesar, hasta el Instituto de Medicina Legal en El Banco, Magdalena. Este penoso trayecto, que pasó por las vías de La Floresta, El Burro, Palestina y Tamalameque, se hizo necesario tras la negativa de la Policía de Pelaya a realizar el levantamiento del cadáver por motivos de seguridad.
Roxana Álvarez Rojano, residente en el barrio Las Palmas de El Banco, Magdalena, y quien trabajaba en una finca cercana a Las Vegas, entre Pailitas y Curumaní, en Cesar, fue raptada la noche del 7 de enero por individuos que se hicieron pasar por miembros de la fuerza pública. Su cuerpo fue hallado posteriormente con evidentes signos de tortura, heridas producidas por arma blanca y disparos de arma de fuego, junto al cadáver de un hombre no identificado.
La familia asume el riesgo ante la inacción policial
La familia de la víctima, ante la falta de respuesta inmediata de las autoridades, decidió recoger y transportar el cuerpo por sus propios medios, exponiéndose a los peligros de la zona. Hasta el momento, no se han reportado avances significativos en la investigación, y las autoridades no han identificado a los responsables del crimen, lo que genera preocupación por la seguridad en esta región del Cesar.
Este trágico suceso pone en evidencia las dificultades que enfrentan las familias en zonas rurales ante crímenes violentos, donde la respuesta institucional parece insuficiente, dejando a los seres queridos en la obligación de asumir riesgos extremos para dignificar la memoria de sus fallecidos.

















