Un reciente estudio publicado en 2025 por la National Library of Medicine ha vuelto a poner el foco sobre el magnesio como un posible aliado para la relajación muscular nocturna y la mejora del descanso. Sin embargo, expertos en nutrición y medicina advierten que este mineral no debe ser considerado un sedante ni un tratamiento universal para el insomnio. La investigación, que evaluó a un grupo de adultos con problemas para dormir, encontró que la suplementación con 250 miligramos de bisglicinato de magnesio al día durante cuatro semanas logró una mejoría moderada en la gravedad del insomnio en comparación con un placebo.
El magnesio participa en cientos de funciones esenciales del organismo, incluyendo la producción de energía celular y la función neuromuscular. En concreto, interviene en la relajación muscular, la transmisión nerviosa y el equilibrio de electrolitos. Un déficit de este mineral puede provocar contracturas, espasmos, fatiga muscular y el síndrome de piernas inquietas, todos factores que afectan negativamente la calidad del sueño. No obstante, los expertos aclaran que la relajación muscular no depende exclusivamente del magnesio, ya que también influyen la hidratación, otros minerales como el calcio y el potasio, el ejercicio intenso cerca de la hora de dormir y el consumo de cafeína.
Evidencia científica y recomendaciones
Una revisión científica publicada en 2022 ya había señalado que las personas con un bajo consumo de magnesio reportaban una peor calidad del sueño. Sin embargo, la comunidad científica aún no ha alcanzado un consenso para recomendar la suplementación generalizada como tratamiento contra el insomnio. Los ensayos clínicos sobre este mineral continúan mostrando resultados variables, y la asociación entre su consumo dietético y mejores indicadores de sueño no demuestra una relación directa de causa y efecto. Por ello, los especialistas insisten en que la tensión muscular y las alteraciones del sueño pueden deberse a múltiples causas, como el estrés crónico, el alcohol, ciertos medicamentos, el síndrome de piernas inquietas, el dolor persistente o la apnea del sueño.
Frente a la fiebre por los suplementos, los nutricionistas recuerdan que las fuentes naturales de magnesio son amplias y accesibles. Legumbres, frutos secos, semillas, avena, cacao puro y verduras de hoja verde son alimentos ricos en este mineral. Una cena equilibrada que incluya estos productos, evitando comidas pesadas o estimulantes, puede favorecer la relajación antes de dormir. En cualquier caso, la suplementación debe realizarse siempre bajo supervisión médica, especialmente en personas con enfermedad renal o que consumen múltiples suplementos, ya que el exceso de magnesio puede ocasionar efectos adversos. El magnesio es, sin duda, un nutriente clave, pero no una píldora mágica para el sueño.












