Salvatore Mancuso, excomandante de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) y actual gestor de paz del Gobierno Petro, reveló la ubicación exacta de 51 fosas comunes con víctimas del bloque norte de las AUC, correspondiente al frente Contrainsurgencia Wayúu, en el departamento de Córdoba, específicamente en el municipio de Tierralta. Esta revelación forma parte de sus esfuerzos por ayudar a las víctimas del conflicto armado en la búsqueda de personas desaparecidas, entregando detalles y coordenadas precisas a través de declaraciones ante la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) y la sala de Justicia y Paz del Tribunal Superior de Barranquilla.
La prospección en estos sitios estaba programada para la última semana de marzo, pero fue pospuesta debido a situaciones de seguridad. Mancuso, quien tramitó permisos especiales para viajar pese a una restricción judicial que le prohíbe ingresar a la región de Córdoba, proporcionó las coordenadas al grupo interno de trabajo de búsqueda, identificación y entrega de personas desaparecidas de la Fiscalía General de la Nación. Estas fosas suman más de 50 en el bloque norte, con el objetivo de identificar hasta un centenar en toda la región, marcando un avance significativo en la localización de restos de cientos de víctimas cuyos paraderos siguen desconocidos.
El recorrido de Mancuso desde las AUC hasta la reparación histórica
Nacido en Montería, capital de Córdoba, Mancuso escaló posiciones hasta convertirse en uno de los principales comandantes de las AUC, organización paramilitar responsable de graves violaciones a los derechos humanos durante el conflicto armado. En su momento, firmó un proceso de paz con el Gobierno de Álvaro Uribe, pero recientemente regresó a Colombia designado como gestor de paz por el Gobierno de Gustavo Petro, comprometiéndose explícitamente a esclarecer la ubicación de fosas comunes como parte de su contribución a la verdad y la reparación.
Esta intervención se enmarca en las labores del Grupo de Búsqueda de la Fiscalía, que coordina las acciones para exhumar e identificar restos en zonas históricamente afectadas por la violencia. La revelación no solo abre la puerta a la recuperación de más de 50 fosas en Córdoba, sino que representa un paso concreto hacia la justicia transicional, permitiendo a familias de desaparecidos avanzar en procesos de duelo y reparación integral tras décadas de incertidumbre.












