La matrícula de preescolar en Colombia experimentó una caída histórica durante 2024, al perder 44.030 estudiantes y ubicarse en 892.334 alumnos, una reducción que supera ampliamente el descenso demográfico y enciende las alarmas sobre el acceso a la educación inicial en el país. Así lo reveló el más reciente informe del Laboratorio de Economía de la Educación (LEE) de la Pontificia Universidad Javeriana, liderado por su directora, Gloria Bernal, quien advirtió que se están dando “pasos hacia atrás en la cobertura a la primera infancia”. Mientras la población infantil de 3 a 5 años disminuyó cerca del 1% en 2024, la matrícula en preescolar se contrajo un 4,7%, lo que evidencia que la baja natalidad no explica por sí sola el fenómeno.
De los 892.334 niños y niñas matriculados en preescolar el año pasado, 658.828 cursaban transición, el único grado obligatorio de este nivel, y 233.506 estaban en prejardín y jardín. La caída más abrupta se registró precisamente en transición, que perdió más de 56.000 estudiantes frente a 2023, llevando su cobertura al 85,2%, el nivel más bajo en 15 años y comparable con el crítico momento de la pandemia. La cobertura total del nivel preescolar, que incluye los tres grados, se situó en 38,8%, el segundo registro más bajo en el mismo periodo, apenas por encima del mínimo histórico de 36% alcanzado en 2021. Entre 2010 y 2020, este indicador había oscilado entre el 40% y el 45%, pero la crisis sanitaria rompió la tendencia y la recuperación posterior no logró sostenerse.
Una tendencia que se profundiza en todo el sistema educativo
La afectación en preescolar no es un hecho aislado. La matrícula escolar total en Colombia cayó a 9,3 millones en 2025, el nivel más bajo en más de una década, con una pérdida acumulada de más de 920.000 alumnos desde 2015, lo que representa una reducción cercana al 9%. De ese total, el sector público ha perdido más de 745.000 estudiantes, el 81% de la disminución global. En el sector privado, la contracción se ha acelerado: solo entre 2024 y 2025 desaparecieron más de 99.000 alumnos, el 56% de la caída que ha sufrido en los últimos diez años. Por niveles educativos, la disminución entre 2018 y 2024 ha sido del 6,3% en preescolar, del 10,3% en primaria y del 7,5% en secundaria. La educación media logró crecer hasta 2023, pero retrocedió el año siguiente.
Las brechas territoriales son igualmente preocupantes. En 2024, la cobertura en preescolar varió drásticamente entre departamentos: mientras La Guajira alcanzó el 48,6%, San Andrés el 48,4%, Bogotá el 46,4%, Atlántico el 45,5% y Risaralda el 44,8%, en el extremo opuesto Vaupés solo registró un 20,2%, Vichada un 24,3%, Chocó un 27,4%, Amazonas un 28,5% y Nariño un 28,6%. La capital del país, que en 2015 tenía una cobertura preescolar del 90%, vio caer ese indicador al 71% en 2024. En Vichada, la cobertura en educación media para el mismo año fue de apenas el 29%, una muestra de las profundas desigualdades que persisten en el acceso educativo.
“En los últimos años, Colombia ha perdido cobertura en preescolar. En 2024, transición cayó 6,2 puntos porcentuales frente al año anterior, y prejardín y jardín siguen rezagados: menos de 4 de cada 10 niños y niñas acceden a estos niveles fundamentales para el desarrollo. Es preocupante que estemos dando pasos hacia atrás en la cobertura a la primera infancia”.
Gloria Bernal, directora del Laboratorio de Economía de la Educación (LEE) de la Pontificia Universidad Javeriana
Factores múltiples y consecuencias duraderas
El informe del LEE señala varias causas detrás de la caída en la matrícula. Además del declive demográfico, influyen el financiamiento insuficiente del sistema, la percepción de las familias sobre la pertinencia de la educación inicial, la presión económica que las obliga a priorizar otras necesidades, el cierre o fusión de sedes rurales, los problemas de transporte escolar y el posible aumento de la educación en casa que no se registra en las estadísticas oficiales. La directora del laboratorio subrayó que la falta de atención durante la primera infancia, especialmente entre los 2 y 5 años, puede generar costos sociales elevados y afectar el desarrollo cognitivo, emocional y social de los niños, con efectos duraderos sobre el lenguaje y la lectoescritura, según la evidencia internacional citada por el estudio.
Las cifras de 2025, proporcionadas por el Ministerio de Educación, confirman la tendencia a la baja en la matrícula total, que ya se ubica por debajo de los 9,5 millones. En secundaria, la tasa de cobertura pasó del 102% al 96% entre 2018 y 2024, mientras que en educación media se mantuvo relativamente estable, al pasar del 84% al 83%. El panorama, sin embargo, es especialmente crítico en los niveles iniciales, donde la cobertura total de preescolar sigue estancada por debajo del 40%, una cifra que contrasta con la obligatoriedad de la transición y con la evidencia que demuestra que la inversión en primera infancia es la más rentable para el desarrollo de un país.












