Medicina Legal confirma trauma craneal como causa de muerte en tobogán de Chinácota, Norte de Santander

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El Instituto Nacional de Medicina Legal confirmó que Yuris Cristel Camila García Manrique, una mujer de 28 años, falleció el 5 de marzo de 2026 debido a un trauma intracraneal y un trauma torácico abdominal cerrado, provocados por una caída desde un tobogán turístico en el establecimiento recreativo Entre Flores, ubicado en la zona rural de Chinácota, Norte de Santander. La víctima perdió el control al salir del tobogán a una altura de cinco metros e impactó contra la infraestructura del lugar, una atracción que operaba sin los permisos necesarios.

Tras el accidente, Yuris Cristel permaneció consciente inicialmente y fue trasladada en un vehículo particular hacia Cúcuta, donde lamentablemente falleció durante el trayecto. Horas antes, la víctima había expresado dudas sobre la seguridad de la atracción, preguntando “¿Allá me recibe alguien?”, mientras el trabajador encargado de seguridad le respondía “Siempre hacia atrás, piernas cruzadas y bien agarrada ¿Listo?, no tenga miedo”. Un video capturó el momento exacto del siniestro, que ha sido clave en la investigación en curso sobre el diseño del tobogán y posibles quejas previas.

El dolor de una familia destrozada

Claudia Manrique, madre de la víctima, la describió como “la mejor hija del mundo, una excelente hermana, un excelente ser humano, quien ayudaba a todas las personas que podía”. Recordó que Yuris Cristel “tenía muchos sueños” y que “era profesional, estaba estudiando, todo para poder mejorar nuestra calidad de vida. Con mucho sacrificio se pudo terminar sus estudios”. La joven, quien trabajaba con la Alcaldía de Tibú y en proyectos sociales con Madres del Catatumbo por la Paz, era el principal sustento de su familia, integrada por su madre y un hermano menor, además de dejar un hijo de cuatro años.

“¿Allá me recibe alguien?”

Yuris Cristel Camila García Manrique, víctima

En respuesta al trágico suceso, la Alcaldía de Chinácota clausuró inmediatamente el tobogán e inició una investigación exhaustiva sobre los permisos y las medidas de seguridad del establecimiento. Por su parte, Entre Flores activó sus protocolos de emergencia y afirmó haber realizado verificaciones iniciales, aunque las autoridades continúan profundizando en las responsabilidades. Este caso pone en evidencia los riesgos de atracciones recreativas sin supervisión adecuada y deja un vacío irreparable en una familia que ahora enfrenta no solo el duelo, sino también la incertidumbre económica.

“Siempre hacia atrás, piernas cruzadas y bien agarrada ¿Listo?, no tenga miedo”

Trabajador encargado de seguridad

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