Mercenario colombiano relata 110 días en el frente de Ucrania

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Un mercenario colombiano que responde al apodo de «Tornado» relató su vivencia de 110 días en el frente de batalla en la región de Sumy, Ucrania, donde serve integrado en el segundo batallón de la 47ª Brigada Mecanizada Separada «Magura». Con 20 años de experiencia militar previa en Colombia, aunque desvinculado del servicio desde hace más de dos décadas, este exmilitar decidió viajar a Ucrania para alistarse como voluntario en la Legión Internacional. Su testimonio, difundido en video a través de redes sociales y posteriormente publicado en una entrevista por la propia brigada el pasado 19 de mayo, ha cobrado notoriedad en plataformas como Reddit y el portal United24 Media, revelando los rigores de una guerra donde los drones y los ataques constantes marcan la rutina diaria.

Según su propio relato, «Tornado» llegó a Ucrania desde Colombia, donde se desempeñaba instalando estructuras de aluminio y vidrio templado, y fue reclutado por un reclutador local. Tras reportarse, recibió un entrenamiento intensivo de más de veinte días en el que aprendió el manejo de fusil, RPG, lanzagranadas, minas antitanque y sistemas antidrones. «Me preparé muy bien en polígono, entrenamiento, más de veinte días, con toda clase de armamento», declaró. Posteriormente fue asignado a una posición en Sumy, donde permaneció durante 110 días bajo una vigilancia aérea incesante y bombardeos rusos. En sus palabras, calificó esa estancia como «prisión» y reconoció que logró salir adelante junto a un compañero: «En prisión estuve ciento diez días, pero lamentablemente pudimos salir adelante con el compañero y se hizo las cosas como deberían de ser. No, daba miedo, sí, pero hay que superarle, saber tener la calma para poder salir de ella».

Motivaciones y realidades del conflicto

El mercenario colombiano explicó que su decisión de unirse al conflicto respondió tanto a un deseo de contribuir como a razones económicas. «Serví en el ejército hace 20 años. Vine a Ucrania para hacer mi aporte, para hacer algo bueno y también por el dinero», afirmó. Su testimonio destaca el papel cada vez más relevante de los drones en la guerra moderna. «Aquí, en la guerra, cada vez más eventos están conectados con drones. Hay drones pesados y complejos operando, pero si una persona sabe cómo actuar bajo esas condiciones, es posible avanzar», señaló. También enfatizó la necesidad de controlar las emociones en combate: «Mientras estás en la posición y los drones están sobre tu cabeza, tienes que mantener el miedo y otras emociones bajo control». Con un tono directo, lanzó una advertencia a quienes consideran alistarse: «La gente que viene a Ucrania a luchar debe entender que vienen a la guerra. Nadie viene aquí a jugar ni por turismo extremo. Esto es guerra».

«Soy colombiano. Aquí en Ucrania me conocen más conocido como Tornado. Llegué aquí y me reporté con ellos y me recogieron. Me reclutó un reclutador y me trajo aquí hasta la 40, brigada 47, segundo batallón».

«Tornado», mercenario colombiano en la 47ª Brigada Mecanizada Separada «Magura»

El fenómeno de los voluntarios extranjeros en Ucrania

El caso de «Tornado» se inscribe en un contexto más amplio de participación internacional en el conflicto ucraniano. Según el Departamento de Coordinación de Servicio Militar Extranjero de Ucrania, actualmente hay voluntarios de 75 países combatiendo en las filas ucranianas, y aproximadamente 600 extranjeros firman contratos cada mes. La presencia de latinoamericanos, en particular colombianos, ha ido ganando visibilidad en el frente, donde estos combatientes aportan experiencia previa y una motivación que mezcla convicción personal con incentivos económicos. El testimonio de «Tornado», difundido por la propia brigada y replicado en múltiples medios, ofrece una ventana cruda y directa a la realidad de quienes, dejando atrás una vida civil, se enfrentan a una guerra de desgaste en la que la resistencia psicológica y el entrenamiento son tan cruciales como el armamento.

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