Miguel Ayala, hijo del reconocido cantante de música popular colombiana Giovanny Ayala y él mismo un joven artista emergente, rompió dos meses de silencio para relatar por primera vez los angustiantes detalles de su secuestro que duró once días. En una entrevista exclusiva con La Kalle, emitida durante la tercera semana de febrero, Ayala describió cómo él y su mánager, Nicolás Pantoja, fueron interceptados por hombres armados el 18 de noviembre de 2025 en la vía Panamericana, justo después de una presentación en un departamento del Cauca. El país entero siguió con incertidumbre el caso hasta su liberación el 2 de diciembre de 2025.
Lo que inicialmente pareció un robo común se convirtió en una pesadilla cuando los secuestradores, con rostros cubiertos para evitar ser identificados, obligaron a las víctimas a caminar alrededor de una hora por terrenos abruptos llenos de agua y piedras. Amenazaron con matarlos de inmediato si las autoridades intervenían en el rescate, dejando a la familia Ayala y al público en vilo durante esos once días de cautiverio.
El terror del secuestro y la liberación
Ayala revivió el momento del ataque, explicando cómo todo ocurrió como en una película de suspenso, y detalló las profundas consecuencias personales y profesionales que el episodio dejó en su familia, alterando sus vidas para siempre, aunque han retomado sus actividades pese a las secuelas emocionales.
“Yo pensé que era un robo, fue de película. Era agache la cabeza. Yo tenía el bolso aquí, entonces era «la plata, la plata» y yo: «no tenemos, llévese todo, llévese el celular»”
Miguel Ayala, joven cantante
“Nos hicieron caminar hora larga, agua, piedras, largas distancias”
Miguel Ayala, joven cantante
El joven cantante enfatizó el horror de la experiencia, afirmando que eso no se lo desea uno ni al peor enemigo. Finalmente, en el momento de la liberación, Ayala escuchó un disparo que lo hizo agacharse, preguntándose si los captores eran buenos o malos, hasta que le gritaron “bienvenidos a la libertad” mientras le apuntaban.
“Yo de una escuché el tiro y me agaché y yo decía: ‘¿son buenos o malos?’ Nos apuntaron y ya nos decían ‘bienvenidos a la libertad’”
Miguel Ayala, joven cantante
Este relato inédito pone en evidencia la vulnerabilidad de los artistas en las carreteras colombianas y resalta cómo la familia Ayala ha enfrentado las secuelas con resiliencia, volviendo a los escenarios pese al trauma indeleble.















