La ministra de Ambiente de Colombia, Irene Vélez, radicó el pasado 30 de abril una solicitud formal ante la autoridad administrativa CITES de India para trasladar 80 hipopótamos, descendientes de los introducidos por Pablo Escobar, al refugio Vantara ubicado en Gujarat y propiedad del empresario indio Anant Ambani. Esta petición responde a la recibida por parte de Ambani el 28 de abril y se enmarca en el manejo de la especie como exótica invasora, alineado con el plan nacional adoptado en 2024.
El traslado, cuyo costo estimado ronda el millón de dólares según un funcionario de Cornare, involucraría ejemplares de hasta dos toneladas de peso cada uno, y requeriría un proceso complejo equiparable a una visa entre gobiernos, incluyendo captura, esterilización y transporte en guacales individuales, además de validaciones CITES, decisiones soberanas de ambos países y estrictas condiciones zoosanitarias. La solicitud colombiana pide confirmación de las autorizaciones para importación a India, así como detalles legales y ambientales sobre el refugio Vantara, gestionado por la Fundación Reliance, que ha enfrentado polémicas previas por el cuidado de animales.
Declaraciones que impulsan la iniciativa
Irene Vélez enfatizó que la propuesta se acoge con rigor en el manejo del hipopótamo como especie invasora y que son bienvenidas todas las iniciativas que se enmarquen en el Plan para la Prevención, Control y Manejo de la Especie Exótica Invasora Hipopótamo, adoptado en 2024. La ministra también destacó la necesidad de obtener permisos y autorizaciones ambientales gubernamentales, en cumplimiento estricto de las convenciones internacionales sobre biodiversidad ratificadas por Colombia.
“Estos ochenta hipopótamos no eligieron dónde nacieron, ni crearon las circunstancias a las que ahora se enfrentan”
Anant Ambani, empresario indio
“Si tenemos la posibilidad de salvarlos mediante una solución segura y humana, tenemos la responsabilidad de intentarlo”
Anant Ambani, empresario indio
Los hipopótamos en cuestión son descendientes de los cuatro ejemplares traídos por el narcotraficante Pablo Escobar en la década de 1980, declarados especie invasora tras multiplicarse descontroladamente en regiones como Antioquia y Santander. Previamente, en 2023, México había mostrado interés en recibirlos, pero esta nueva opción con India avanza bajo el paraguas del plan nacional de control, buscando una solución responsable para una población que amenaza la biodiversidad local.












