En una autoevaluación que ha generado debate en los círculos políticos y de seguridad, el ministro de Defensa, Pedro Arnulfo Sánchez, calificó su gestión al frente de la cartera con una nota de 10 en «conciencia tranquila», pero reconoció que los resultados concretos en la lucha contra los grupos criminales apenas alcanzan un seis o un siete. La declaración se produjo durante una entrevista en el programa «Me Vale» con Eva Rey, donde el funcionario, quien asumió el cargo en marzo de 2025 en reemplazo de Iván Velásquez Gómez, hizo un balance de su paso por el Ministerio en medio de la presión diaria que implican los combates y los resultados mixtos en materia de orden público.
El ministro Sánchez fue contundente al señalar la complejidad de la guerra que enfrenta el Estado colombiano. «Es muy complejo. O sea, todos los días: hágale, hágale, hágale. Listo, neutralizamos este, etcétera, pero luego se aumenta aquí, se aumenta aquí», explicó, graficando la dinámica de un conflicto donde los avances parecen efímeros. Las cifras que respaldan su gestión son impactantes: en los últimos cuatro años, 400 militares y policías han muerto en combate y 1.600 más han resultado heridos. En el mismo periodo, las fuerzas del Estado han neutralizado a 16.000 integrantes de grupos criminales, una cifra que, según el propio ministro, evidencia la contundencia de la acción militar, pero también la persistencia de la amenaza. «Hemos perdido 400 militares y policías que nos han asesinado y 1.600 más heridos. Ellos no estaban jugando fútbol en un parque infantil, estaban operando, estaban combatiendo. Y entonces uno dice: ‘Oiga, pero si hemos neutralizado tantos, ¿por qué no se ha solucionado el problema?'», reflexionó Sánchez.
Resultados mixtos en los territorios
A pesar de la crudeza de las cifras nacionales, el ministro destacó que la política de seguridad ha logrado reducir los homicidios en 12 de los 32 departamentos del país. Entre los casos más notorios, mencionó una reducción del 19% en Antioquia, una tasa de homicidios de 8,4% en Santander y una disminución del 30% en Nariño. También se documentaron mejoras en Putumayo y Arauca, aunque sin cifras específicas. Sin embargo, Sánchez fue autocrítico al señalar que estos logros no han sido homogéneos. «Cuando digo seis o siete es porque me hubiera encantado que hubiera sido en todo el país y no solamente en esos 12 departamentos», afirmó, reconociendo que la política de seguridad ha funcionado «en unas cosas» pero tiene «muchísimas debilidades».
«Quedé con la conciencia tranquila y dije 10. Pero en lo que yo esperaba lograr afectando la amenaza, un seis, un siete»
Pedro Arnulfo Sánchez, ministro de Defensa
El ministro también se refirió a la estrategia de desmovilización como un complemento a la acción militar. Según sus declaraciones, 99 integrantes de un grupo criminal se han desmovilizado y han entregado 105 armas, con la expectativa de que más miembros sigan ese camino. «Hemos sido contundentes, pero se ha manejado también otra línea, que es la desmovilización», explicó. No obstante, el contexto de las negociaciones de paz impulsadas por el Gobierno de Gustavo Petro ha sido complejo. Sánchez reveló que, aunque inicialmente se intentaron adelantar conversaciones con diversos grupos armados, los resultados fueron limitados. «El señor presidente cambió la decisión y en este momento, desde hace más de un año y medio, no hay cese al fuego con ningún grupo. Y con otros, como el Clan del Golfo, desde hace tres años», precisó. Durante los ceses al fuego pactados para las conversaciones de paz, algunos grupos armados crecieron, lo que llevó al Ejecutivo a modificar su estrategia.
En su análisis final, el ministro Sánchez subrayó que la solución al conflicto no puede ser únicamente militar. «No ha alcanzado lo que uno esperaba», sentenció, al tiempo que insistió en que los grupos armados operan con un interés económico, no político ni religioso, lo que requiere una mirada integral que trascienda el uso de las armas. Con un combate reportado cada 20 horas en Colombia, la tarea de garantizar la seguridad sigue siendo un desafío monumental para el Estado.












