El ministro de Minas y Energía, Edwin Palma Egea, salió al paso de las afirmaciones de la senadora Paloma Valencia, quien en una reciente columna de opinión responsabilizó al Gobierno del presidente Gustavo Petro por la crisis energética del país. A través de un hilo en su cuenta de X, el funcionario calificó de falsas las declaraciones de la congresista, especialmente aquellas que señalan que la administración actual ha dejado un país con un 46 % menos de reservas probadas de gas natural y una creciente dependencia de las importaciones. Palma Egea no solo negó los señalamientos, sino que acusó a Valencia de “hipocresía, cinismo y deshonestidad intelectual”, al tiempo que recordó que la importación de gas para respaldar la generación de energía comenzó en 2016, mucho antes del actual mandato.
En su columna, la senadora y excandidata presidencial aseguró que “ese es el legado que deja el Gobierno Petro: un país con menos reservas, mayor dependencia de las importaciones y una seguridad energética cada vez más frágil”. Agregó que la próxima administración de Abelardo de la Espriella heredará problemas graves en materia de abastecimiento. Sin embargo, el ministro respondió que quienes hoy critican fueron los mismos que celebraron anuncios de descubrimientos –como Opón, Orca y La Creciente– que prometían excedentes de gas y exportaciones que nunca se materializaron. “Se bajaron del empalme público y transparente, porque los que quedan de mentirosos son otros/as. Hay que bajarle a la arrogancia y a la mentira, senadora”, escribió Palma.
Los argumentos del ministro
Edwin Palma sostuvo que la crisis de suministro de gas no es un fenómeno reciente, sino el resultado de una “declinación natural de los campos maduros” y de una falta de planificación que arrastra más de quince años de gobiernos anteriores. Aclaró que la decisión de no suscribir nuevos contratos de exploración de hidrocarburos, tomada por el Gobierno Petro, no tendría efectos inmediatos, pues la ejecución de esos contratos requiere entre ocho y doce años. En ese sentido, explicó que la actual dependencia de importaciones responde a un modelo de negocio que beneficia a “muy pocas manos”, y no exclusivamente a la política de transición energética.
El jefe de la cartera de Minas y Energía también presentó cifras para rebatir las acusaciones de Valencia. Señaló que entre agosto de 2022 y finales de 2025 se perforaron 136 pozos de exploración, y destacó descubrimientos como Glaucus-1, Sirius y Copoazú. No obstante, advirtió que esos hallazgos aún requieren análisis, licencias e inversiones para su desarrollo comercial. “En este debate hay demasiada hipocresía, cinismo y deshonestidad intelectual. Quienes tuvieron la responsabilidad de planear el abastecimiento del país hoy actúan como si acabaran de descubrir el problema”, afirmó el ministro en su publicación.
“Ese es el legado que deja el Gobierno Petro: un país con menos reservas, mayor dependencia de las importaciones y una seguridad energética cada vez más frágil”
Paloma Valencia, Senadora de la República
La polémica por la exploración y el empalme
Un punto central del debate es la controversia sobre la exploración petrolera. Mientras la senadora sostiene que el Gobierno frenó la búsqueda de nuevas reservas, el ministro asegura que la actividad no se detuvo por completo y que, por el contrario, se mantuvo un ritmo de perforación. Sin embargo, el tiempo necesario para que esos descubrimientos se conviertan en producción –ocho a doce años– implica que las consecuencias de la política de no suscribir nuevos contratos se verán en el mediano y largo plazo. El ministro también denunció que el empalme entre el Gobierno saliente y la administración entrante fue roto por parte de quienes hoy critican al Ejecutivo.
La controversia se enmarca en un clima de fuerte polarización política, donde la crisis energética se ha convertido en un tema de campaña. Mientras Paloma Valencia presenta el balance del Gobierno Petro como un fracaso, el ministro insiste en que se trata de problemas estructurales heredados y que el actual gobierno ha trabajado en descubrimientos estratégicos. Lo cierto es que Colombia comenzó a importar gas para generación eléctrica desde 2016, y desde 2025 las importaciones también cubren parte de la demanda esencial, en un contexto de declive de campos maduros y de una transición energética que aún no termina de consolidarse.












