El ministro de Trabajo, Antonio Sanguino, defendió este fin de semana el proyectado aumento del salario mínimo a dos millones de pesos para 2026, incluyendo el auxilio de transporte, lo que representa un incremento del 23 por ciento, al citar el exitoso ejemplo de Brasil durante los gobiernos de Lula da Silva entre 2003 y 2010. En publicaciones en su cuenta de X (@AntonioSanguino), Sanguino compartió datos que muestran cómo en ese período el salario mínimo brasileño creció nominalmente un 99,89 por ciento y en términos reales un 53,58 por ciento, mientras la inflación se mantuvo en un promedio anual del 5,8 por ciento, con picos como el 9,3 por ciento en 2003 y 7,6 por ciento en 2004.
Estas cifras buscan contrarrestar las falacias ideológicas sobre los supuestos impactos negativos en inflación, desempleo y precariedad laboral que esgrimen opositores y empresarios ante el debate nacional por el ajuste salarial, el cual divide al país entre quienes ven en él una mejora en el poder adquisitivo y quienes temen despidos masivos, mayor informalidad y presiones inflacionarias, especialmente en el sector de servicios domésticos.
El caso brasileño como referente
Sanguino enfatizó que las variaciones anuales en el salario mínimo de Brasil durante esos años fueron similares a las propuestas para Colombia en 2026, demostrando que es posible elevar la remuneración sin desestabilizar la economía. Además, destacó la ausencia de evidencia que vincule la garantía de condiciones dignas de trabajo con despidos masivos, en un contexto donde el país ha avanzado como nunca antes en el reconocimiento del valor del trabajo doméstico, muchas veces subvalorado históricamente y sin alcanzar el mínimo legal.
“Son datos y hay que darlos para derrumbar falacias ideológicas. Lula 1 y 2 (2003 – 2010) en Brasil incrementó nominalmente el salario mínimo en un 99,89% y en términos reales un 53,58%, manteniendo la inflación año promedio en un 5,8%”
Antonio Sanguino, ministro de Trabajo
“No existe evidencia que demuestre que garantizar remuneración y condiciones dignas se traduzca en despidos masivos”
Antonio Sanguino, ministro de Trabajo
“La realidad es que, como nunca antes, el país ha avanzado en el reconocimiento del valor del trabajo doméstico y en la garantía de condiciones dignas para quienes lo realizan”
Antonio Sanguino, ministro de Trabajo
El aumento salarial busca revertir la subvaloración histórica de las labores de cuidado, en medio de preocupaciones opositoras por su impacto en sectores vulnerables como el doméstico, pero con el gobierno insistiendo en que el modelo brasileño prueba la viabilidad de políticas que prioricen los derechos laborales sin sacrificar la estabilidad macroeconómica.











