El ministro de Defensa de Colombia, Pedro Sánchez, anunció el retiro de dos aviones Hércules adicionales de la fuerza pública, sumándose al aparato accidentado en Putumayo que cobró la vida de 69 uniformados el pasado 23 de marzo de 2026 cerca de la pista de La Tagua en Puerto Leguízamo. Esta decisión, que eleva a tres el número de aeronaves fuera de servicio, responde a factores como el cumplimiento del ciclo de operación, la falta de repuestos disponibles o el alto costo y riesgo asociado a su mantenimiento, según explicó el funcionario durante una rueda de prensa. El accidente dejó además 57 heridos y ha reavivado el debate sobre el estado de la flota aérea militar, en un contexto donde el general Carlos Fernando Silva, comandante de la Fuerza Aérea Colombiana, y la secretaria de la Comisión Segunda de la Cámara de Representantes, Carolina Arbeláez, han intervenido en las discusiones.
El avión involucrado, un Hércules C-130 con matrícula 1016 fabricado en 1983 y con solo 1.038 horas de vuelo tras un mantenimiento en 2023, contaba con una tripulación de cerca de 6.000 horas de experiencia en el modelo. Sánchez enfatizó que el retiro no es una medida reactiva al siniestro, sino parte de un proceso técnico riguroso interno de las fuerzas armadas, y descartó de plano la hipótesis de un ataque armado como causa del accidente. La versión preliminar apunta a que un ala pudo haber golpeado un árbol durante el despegue, bajo condiciones de pista y clima que cumplían los requisitos para el modelo y su peso. Otro de los aviones retirados, fabricado en 1960 y recibido por Colombia en 1968, ilustra la antigüedad de parte de esta flota donada por Estados Unidos durante el gobierno de Iván Duque, a la que el presidente Gustavo Petro calificó en su momento de “chatarra”.
Retiros por obsolescencia y anuncio de modernización
El ministro Sánchez comparó la situación de estos aviones con intentar conseguir repuestos para un iPhone 1 o el primer Samsung, destacando que “ya la producción no se da al mismo nivel y hacer una actualización sale muy costoso, no es rentable”. No son los años calendarios los que determinan la operatividad de una aeronave, sino las horas de uso y el rigor en su mantenimiento, precisó, al detallar que uno de los Hércules se retira por ciclos de operación o horas de vuelo, otro por escasez de repuestos y el tercero por riesgos económicos. En paralelo, el Gobierno anunció un Conpes con 13 billones de pesos destinados a renovar la flota aérea militar, mientras Arbeláez exigió respuestas sobre más de 480.000 millones de pesos del presupuesto del Ministerio de Defensa sin ejecutar para capacidades y mantenimiento aéreo.
“Ese avión que está ya saliendo de operaciones fue fabricado en 1960, recibido en 1968”.
Pedro Sánchez, Ministro de Defensa
“Uno lo saca porque cumplen el ciclo de operación o las horas de vuelo, otro porque ya no hay repuestos que uno puede encontrar, u otro, pues ya es costoso o riesgoso hacerlo”.
Pedro Sánchez, Ministro de Defensa
La secretaria Arbeláez, quien solicitó un debate de control político, cuestionó la ejecución presupuestal y demandó explicaciones del ministro. Horas después del accidente, otro Hércules aterrizó sin problemas en la misma pista bajo condiciones similares, lo que refuerza las indagaciones técnicas en curso. La investigación oficial sigue pendiente, pero el anuncio de retiros y la promesa de modernización buscan restaurar la confianza en las capacidades aéreas de la fuerza pública.
“Necesitamos respuestas de lo que está pasando en cuanto al presupuesto que se está ejecutando en el Ministerio de Defensa, hemos identificado que hay más de 480.000 millones de pesos sin ejecutar a la fecha para las capacidades y mantenimiento de los aviones, hay muchas preguntas que tenemos y el ministro deberá responder”.
Carolina Arbeláez, secretaria de la Comisión Segunda de la Cámara de Representantes












