Pedro Sánchez, ministro de Defensa de Colombia, reveló en una entrevista concedida a Infobae Colombia que los cabecillas de los Grupos Armados Organizados (GAO) son en realidad narcos y no guerrilleros, debido a su clara transición hacia el narcotráfico y otras economías ilegales. Desde que asumió el cargo, Sánchez ha impulsado un cambio en la denominación de estos líderes, pasando de considerarlos simplemente como miembros de grupos armados a calificarlos explícitamente como narcos, lo que ha incluido el aumento de las recompensas por la captura de figuras clave como Iván Mordisco, Iván Márquez y Calarcá.
El ministro enfatizó que, aunque la designación legal oficial sigue siendo GAO, estos grupos exhiben un comportamiento propio de carteles de la droga, con una ideología corrompida por su dependencia del narcotráfico, la minería ilegal, la extorsión, el secuestro y el contrabando. Estudios nacionales e internacionales, tanto de entidades públicas como privadas, confirman que estos ilegales sobreviven principalmente de estas actividades criminales, lo que ha generado disputas internas violentas por el control de rutas de narcotráfico y yacimientos mineros ilegales, afectando regiones como las dominadas por las disidencias de las Farc, que ya cuentan con cuatro facciones en aumento, el ELN con su frente Comuneros del Sur separado, y el Clan del Golfo, conocido como EGC.
La designación legal permite el uso de toda la fuerza militar
La categoría de GAO es crucial porque habilita el empleo de la fuerza militar letal contra estos grupos, incluyendo bombardeos, dada su grave amenaza a la seguridad nacional. Sánchez describió cómo estos cabecillas han evolucionado de supuestas ideologías guerrilleras a empresas criminales transnacionales con lavado de dinero, reclutando incluso a menores como sicarios al mostrarles una vida de lujos fáciles, con fiestas al estilo narco llenas de música, alcohol y corridos de narcotraficantes en lugar de canciones revolucionarias.
«La designación legal es Grupos Armados Organizados Ilegales (GAO). Esto significa que tienen características gravemente peligrosas para la seguridad nacional, y cuya necesidad de neutralización permite el empleo de la fuerza militar, como bombardeos, por ejemplo.»
Pedro Sánchez, ministro de Defensa
«Pregúntele a un integrante de estos grupos qué quiere, y la mayoría le dirá: tener plata, poder y un arma. Diferentes estudios nacionales e internacionales, tanto de entidades públicas como privadas, muestran claramente que estos grupos ilegales viven o sobreviven del narcotráfico y otras economías ilegales, como la minería ilegal, la extorsión, el secuestro y el contrabando. Su dependencia del narcotráfico ha corrompido su ideología, cualquiera que tuvieran.»
Pedro Sánchez, ministro de Defensa
El ministro ilustró esta transformación con ejemplos impactantes, como el testimonio de una niña en una zona influenciada por los GAO que, según una defensora del pueblo, expresó: «Cuando sea grande quiero ser narco». Sánchez subrayó que estos grupos no realizan consejos revolucionarios, sino que activan su capacidad sicarial, lavan dinero y mantienen conexiones internacionales, comportándose como carteles según sus acciones y la percepción pública.
«Escuchan más corridos de narcos que canciones guerrilleras o revolucionarias; dicen que luchan para que el pueblo no tenga pobreza, pero tienen más dinero que muchos. Sus reuniones son fiestas al estilo narco, con música, alcohol. No hacen consejos revolucionarios, activan simplemente su capacidad sicarial.»
Pedro Sánchez, ministro de Defensa
«Si viven del narcotráfico en prácticamente toda la cadena del mismo, se comportan como narcotraficantes, tienen una organización violenta, lavan dinero y tienen conexiones transnacionales, pues son carteles. No lo digo yo, lo dicen sus acciones y la opinión pública que así los ve.»
Pedro Sánchez, ministro de Defensa
Esta nueva visión del ministro Sánchez busca desmitificar la narrativa guerrillera de estos GAO y justificar una ofensiva más agresiva contra sus estructuras criminales, en un contexto de creciente fragmentación y violencia que amenaza la estabilidad en Colombia.












