Molly Bustamante, hincha colombiana con parálisis cerebral, cumplió su sueño de conocer a James Rodríguez en Guadalajara

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La hincha colombiana Molly Bustamante, una niña del Valle del Cauca diagnosticada con parálisis cerebral, cumplió el sueño de conocer a su ídolo James Rodríguez durante la concentración de la Selección Colombia en Guadalajara, México, dos días antes del partido contra República Democrática del Congo por el Mundial 2026. Acompañada por su padre Jairo, Molly entregó al capitán del equipo pulseras artesanales con los colores amarillo, azul y rojo de la bandera colombiana, confeccionadas por ella misma como amuleto de buena suerte. James, visiblemente emocionado, se colocó la pulsera en la muñeca derecha y, al enterarse de que la familia no tenía boletas para el encuentro, gestionó personalmente las entradas para que pudieran asistir al estadio.

El encuentro, que se hizo viral en redes sociales durante la previa del partido, transcurrió en el sitio de concentración del equipo nacional en Guadalajara. James recibió a Molly con un abrazo y las palabras “Es un gusto conocerte”, mientras la niña le explicaba el significado de las pulseras: “Es para la buena suerte, para que ganen la final”. Luego de que el capitán preguntara si tenían boletas y la respuesta fuera negativa, respondió con empatía: “Ahí vemos cómo le podemos ayudar”, cumpliendo así no solo el primer deseo de Molly, sino también el segundo: ver en vivo un partido de la Selección en un Mundial.

Una historia de lucha y esperanza

Molly Bustamante fue diagnosticada con parálisis cerebral y ha enfrentado crisis convulsivas desde 2020, la más severa ocurrida el 13 de septiembre de 2025, cuando su padre Jairo relató el desgarrador momento: “La mamá detectó su primera convulsión y me llamó: ‘¡Jairo, Jairo, la niña!’”. Aquella crisis duró casi seis minutos, y el padre recordó haber pensado que su hija se moría: “Era un dolor tremendo. La subimos y nos fuimos para el hospital de Yumbo, donde la lograron estabilizar. Luego la remitieron para Cali, donde estuvo 15 días hospitalizada”. La fuerza de Molly y el amor de su familia la llevaron a fijarse una meta que parecía imposible: conocer a James Rodríguez y verlo jugar en la Copa del Mundo.

“Me siento muy feliz por cumplir mis sueños”

Molly Bustamante, hincha colombiana

El partido disputado el 24 de junio en el Estadio Jalisco terminó con victoria de Colombia 1-0 sobre República Democrática del Congo, resultado que afianzó al equipo como líder del grupo K con 6 puntos y ya clasificado a los dieciseisavos de final. Molly, desde las gradas, vitoreó a cada jugador consciente de que sus pulseras habían llegado a todos los integrantes del plantel y el cuerpo técnico, incluido el seleccionador Néstor Lorenzo. La imagen de la niña abrazando a James y portando una de las pulseras se convirtió en símbolo de la resiliencia y la fuerza del fútbol para unir historias.

Jairo Bustamante, su padre, reflexionó sobre la experiencia con una frase que resume el viaje de su hija: “Ser papá te enseña muchas cosas, y ser papá de un hijo en condición de discapacidad te enseña mucho más, pero nadie te habla del miedo… Entendí algo: significa que lo que amas es tan grande que vale la pena enfrentarlo”. La historia de Molly, que viajó desde el Valle del Cauca hasta Guadalajara con la ilusión intacta, es un recordatorio de que los sueños más grandes a veces se sostienen con la fuerza de quienes creen en ellos. Como concluyó Jairo: “Los sueños no se cumplen solos. Se cumplen porque alguien cree en ellos y los sostiene hasta que se hacen realidad. Ese sueño tiene nombre: Molly Bustamante”.

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