La inestabilidad técnica marcó el rumbo de Sebastián Montoya en la recta final de la temporada 2026 de Fórmula 2. El piloto colombiano, actualmente en el puesto 16 de la clasificación general con Prema Racing, reveló que la rotación masiva de ingenieros en su equipo afectó de manera directa la dirección técnica y, por ende, sus resultados en la pista. De los cinco ingenieros que conformaban el área técnica en 2025, cuatro se marcharon, lo que generó una falta de continuidad que, según Montoya, hizo muy difícil mantener un rumbo claro.
El joven talento barranquillero explicó que la salida de cuatro de los cinco ingenieros que tenía el equipo generó un vacío que se sintió en cada fin de semana de carrera. “El año pasado teníamos cinco ingenieros, de esos cinco se fueron cuatro. Cuando eso está pasando, es muy difícil que el equipo tenga una dirección”, confesó Montoya, dejando claro que el rendimiento individual no depende solo del piloto. Sin embargo, la llegada de Carlo Cristofori como su ingeniero marcó un punto de inflexión. Montoya recordó que comenzaron a trabajar juntos en 2024, cuando nadie creía en su potencial, y que Cristofori fue el primero en apostar por él: “Él dijo: ‘Venga, hagámosle con toda, a ver qué podemos hacer’. Creo que la gente quedó sorprendida de lo rápido que puedo ser y los resultados que podemos traer”.
Un episodio en Budapest evidenció la importancia de la comunicación entre piloto e ingeniero. Montoya relató que, tras identificar un error en el Hungaroring, le escribió un mensaje a Cristofori para comentarle su análisis. La respuesta del ingeniero fue inmediata: “No me joda, yo estaba pensando exactamente lo mismo y ya le iba a llamar”. Ese tipo de sintonía técnica, que antes faltaba, es ahora uno de los pilares en los que Montoya confía para encarar las próximas citas del calendario en Monza, Madrid y Bakú.
El apoyo de Colombia y el auge latinoamericano
El piloto colombiano también destacó el respaldo que ha recibido desde su país. Empresas como Pony Malta, la Alcaldía de Barranquilla y Bavaria se han sumado a su proyecto, demostrando que su carrera no es solo un esfuerzo individual. “Esto es una cosa no solo mía, pero del país. Y yo creo que ustedes, como yo, me quieren ver en Fórmula 1, entonces trabajemos juntos”, expresó emocionado. Incluso mencionó que un patrocinador surgió de un mensaje de Instagram, lo que refleja la conexión directa con la afición colombiana que ha crecido impulsada por series como la de Netflix y la presencia de pilotos nacionales.
En el contexto de la Fórmula 2 actual, Montoya celebró el incremento de pilotos latinoamericanos en la parrilla. “Ahorita en Fórmula 2 creo que hay seis, siete pilotos latinoamericanos, incluyendo también a Colton Herta, que es americano. Es algo impresionante. Hace diez años nadie se hubiera imaginado eso, pero los latinos tenemos velocidad”, afirmó. En esa línea, reconoció el trabajo de figuras como Bortoleto, Franco Colapinto y Checo Pérez, quienes han demostrado el talento de la región en el automovilismo mundial. Su relación con el piloto de F4 Salim Mana también es estrecha, a quien describió como su hermanito chiquito y parte de la “familia Montoya”.
“Aunque uno esté muriéndose y dándole todo, a veces las cosas no están en el control de uno. Mis mecánicos, mis ingenieros, el team manager… eso es todo un trabajo del equipo. Obviamente, me gustaría decir que yo lo he hecho. No, yo no lo he hecho solo”.
Sebastián Montoya, piloto de Fórmula 2
Con la mirada puesta en el futuro, Montoya mantiene hermetismo sobre sus próximos pasos, aunque reconoce que hay varias opciones abiertas para la temporada 2027. El “Circuito Colombia” ha apalancado la inversión necesaria para seguir adelante, y el piloto sabe que el crecimiento de la afición colombiana al automovilismo es un motor clave. “La gente que me está apoyando, muchas gracias, que sin ustedes esto no sería posible”, concluyó, consciente de que el trabajo en equipo, tanto en el box como en las gradas, es lo que lo mantiene en la lucha por un lugar en la Fórmula 1.










