Mordisco y Calarcá: qué significan ante el gasto elevado de Gustavo Petro

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En el marco de la seguridad regional, dos exlíderes de facciones disidentes de las FARC continúan marcando la agenda violenta pese a los procesos de negociación pasados. Iván Mordisco (nombre real: Néstor Gregorio Vera Fernández) y Calarcá Córdoba (nombre real: Alexánder Díaz Mendoza) emergieron de la organización en contextos cercanos, separados por apenas unos años de edad y por trayectorias que hoy se cruzan en el terreno de la confrontación.

Contexto y actualidad

La escena insurgente ha endurecido su dinámica en el este del país, donde estas figuras mantienen influencia y capacidad de articulación frente a operativos de seguridad y a las políticas públicas de pacificación. Expertos señalan que la rivalidad entre ambos personajes se ha intensificado en los últimos años y podría afectar la implementación de acuerdos de alto nivel.

«La evolución de estas figuras demuestra que ciertas disidencias pueden permanecer activas y suficientemente influyentes, incluso fuera de los marcos formales de negociación» – Carlos Pineda, analista de seguridad

Orígenes y primeras incorporaciones

Las biografías de los dos líderes destacan similitudes en su ingreso a las filas insurgentes durante la juventud y distintas rutas biográficas hacia la consolidación de mandos en zonas orientales del país. La cronología de sus lugares de nacimiento y años coincide con un arranque tardío en la vida militar de cada uno.

  • Néstor Gregorio Vera Fernández — nacido en El Peñón, Cundinamarca, en 1974.
  • Alexánder Díaz Mendoza — nacido en Mesetas, Meta, en 1983.

Rutas de mando y distanciamiento de diálogos

En el periodo de mayor relevancia estratégica, Mordisco asumió la dirección de una estructura de mando ubicada en la región oriental, asociada a la designación operativa de Armando Ríos. Durante ese tramo de la década, ejerció la jefatura junto a Gentil Duarte, entre 2012 y 2016, coincidiendo con las fases iniciales de los contactos de paz entre la guerrilla y el gobierno de Juan Manuel Santos y con la posterior firma del Acuerdo de Paz.

Posteriormente, ambas figuras fueron distinguidas por su replanteamiento respecto de las negociaciones. Mordisco y Duarte tomaron distancia de los procesos de negociación, posicionándose de forma más independiente en la estrategia de la organización y, a la vez, manteniendo vínculos que les permitían operar en el terreno de forma autónoma.

Diagnóstico de análisis institucional

Consultados por la Fundación Ideas para la Paz (FIP), analistas resaltaron diferencias entre liderazgos disidentes: unos mantuvieron vínculos sociales y proyectos políticos con bases de apoyo, mientras otros reforzaron una agenda centrada en acciones armadas y en alianzas con otros grupos disidentes. Estas caracterizaciones apuntalan la idea de que el miedo a la disolución de las estructuras no siempre se asocia a la paz, sino a su reconfiguración postacuerdo.

Nota: las descripciones mencionadas provienen de recopilaciones abiertas y de evaluaciones de seguridad realizados por instituciones de análisis estratégico.

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