Una violenta escena de justicia por mano propia sacudió la noche del viernes 22 de mayo de 2026 al barrio Ciudad Alsacia, en la localidad de Kennedy, suroccidente de Bogotá. Un presunto motoladrón, cuya identidad no ha sido revelada por las autoridades, fue interceptado por la comunidad tras intentar cometer un hurto en la modalidad de raponazo. Según el relato difundido por el portal Pasa en Bogotá, los vecinos lo atraparon y le propinaron una golpiza que incluyó la intervención de un perro de nombre Firu, que también se ensañó con el sospechoso. “Hasta el Firu, cansado de la delincuencia, le propinó varios mordiscos”, detalla la publicación. La furia colectiva no se detuvo allí: los ciudadanos le quemaron la motocicleta y lo dejaron completamente desnudo en la vía pública, en lo que describen como “como Dios lo trajo al mundo, sin nada”.
Los hechos, que se viralizaron la mañana del sábado 23 de mayo a través de redes sociales, reavivan el debate sobre los límites de la justicia ciudadana en Colombia. Si bien la ley permite que cualquier particular retenga a una persona sorprendida en flagrancia —según el artículo 32 de la Ley 906 de 2004—, esa retención no autoriza agredir al aprehendido. La normativa es clara: el captor debe entregar inmediatamente al sospechoso a la autoridad más cercana. En este caso, la comunidad optó por castigar al presunto ladrón por su cuenta, exponiéndose a consecuencias legales.
Consecuencias legales de la justicia por mano propia
La jurisprudencia colombiana castiga el llamado “ejercicio arbitrario de las propias razones”, tipificado en la Ley 23 de 1991 con una multa de hasta un salario mínimo mensual legal vigente para quien, en lugar de recurrir a la autoridad, se haga justicia por sí mismo. Sin embargo, las acciones de la noche del viernes en Ciudad Alsacia podrían escalar a delitos más graves. La profesora Diana Muñoz, de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, advierte que la golpiza colectiva y la quema de la motocicleta pueden configurar lesiones personales agravadas o incluso tentativa de homicidio, con penas que podrían alcanzar hasta 50 años de prisión. Además, las autoridades tienen la obligación de proteger la integridad de cualquier persona aprehendida; si la Policía Nacional no intervino para resguardar al presunto delincuente, podría enfrentar faltas disciplinarias o incluso un proceso por prevaricato.
“Ejercicio arbitrario de las propias razones. El que, en lugar de recurrir a la autoridad y con el fin de ejercer un derecho, se haga justicia arbitrariamente por sí mismo, incurrirá en multa hasta de un salario mínimo mensual legal”.
Ley 23 de 1991
El video difundido por @PasaenBogota muestra el momento en que varios vecinos rodean al hombre, quien yace en el suelo mientras el perro lo muerde repetidamente. A un costado, las llamas consumen la motocicleta. La escena, que ha generado reacciones divididas en redes sociales, refleja el hartazgo de una comunidad que asegura sufrir robos constantes en el sector. Sin embargo, para los expertos, este tipo de acciones no solo son ilegales, sino que pueden escalar la violencia sin resolver el problema de fondo. Hasta el cierre de esta edición, no se reportaba la detención de ningún ciudadano por estos hechos, y la Policía de Kennedy no se pronunció oficialmente sobre el caso.












