José Gonzalo Sánchez, conocido con los alias Gonzalito, Willington, Ramiro o Chimbita y considerado el segundo máximo cabecilla del Clan del Golfo o EGC, falleció el viernes 30 de enero de 2026 en un accidente fluvial en el municipio de Tierralta, departamento de Córdoba. El hecho, confirmado el 1 de febrero, ocurrió mientras el criminal se dirigía a una Zona de Ubicación Temporal para participar en diálogos con el Gobierno nacional, dejando abierta la sucesión a su cargo en el Estado Mayor Conjunto del EGC, junto al máximo líder Jobanis de Jesús Ávila Villadiego, alias Chiquito Malo. Esta muerte genera una disputa interna por el control de operaciones, finanzas y expansión territorial entre al menos seis hombres clave de la organización.
Gonzalito formaba parte del Estado Mayor Conjunto del Clan del Golfo y era uno de los líderes en las conversaciones de paz iniciadas en Doha, Catar. Su salida repentina reconfigura el mapa interno de poder dentro del grupo armado, impactando directamente el manejo de sus finanzas y la expansión territorial en regiones como Córdoba, Antioquia y Urabá. Fuentes de inteligencia señalan que esta vacante acelera la competencia por el relevo, en un momento delicado para las negociaciones con el Estado.
Candidatos en disputa por el liderazgo
Entre los principales aspirantes a ocupar el puesto de Gonzalito se encuentran figuras como Óscar Emilio Rivera Bermúdez, alias Par de Seis y cabecilla de la estructura de Jairo de Jesús Durango Restrepo en el sur de Córdoba; José Elías Cortés Velásquez, alias Chalia y enlace operativo y financiero en el narcotráfico; Nedier Alexander Moreno Guisao, alias Chibolo, con influencia en Urabá y Antioquia; alias Richard, cabecilla del Frente Central en Urabá y el occidente antioqueño; alias Pinky, responsable financiero en el Nordeste Antioqueño; y Urainer Gilberto Córdoba Buenaventura, alias Tocayo. Estos delincuentes acumulan recompensas significativas por su captura: Par de Seis tiene una de 650 salarios mínimos legales mensuales vigentes, Chalia y Richard de 500 millones de pesos cada uno, Pinky de 640 millones y Tocayo de 50 salarios mínimos.
Los señalados por las autoridades enfrentan graves imputaciones por delitos como concierto para delinquir agravado, extorsiones, homicidios, persecución a defensores de derechos humanos, desplazamientos forzados y ataques a la fuerza pública, lo que subraya el impacto de esta sucesión en la seguridad regional. La muerte de Gonzalito podría alterar no solo las dinámicas internas del Clan del Golfo, sino también los procesos de paz en curso, mientras el Gobierno monitorea de cerca las repercusiones en Córdoba y zonas vecinas.















