Camilo Andrés Rojas, un apasionado hincha del Atlético Bucaramanga, perdió la vida en la noche del 27 de enero de 2026 tras sufrir un brutal ataque perpetrado por miembros de las barras bravas del Cúcuta Deportivo en los alrededores del estadio General Santander, en Cúcuta. El incidente ocurrió horas después del clásico del oriente, correspondiente a la tercera jornada de la Liga BetPlay, cuando la agresión desató una tragedia que enluta al mundo del fútbol colombiano.
La identificación de la víctima fue confirmada de manera oficial, revelando que Rojas era un ferviente seguidor del equipo leopardo. El ataque, que se registró en las inmediaciones del escenario deportivo, pone de manifiesto la escalada de violencia entre hinchadas rivales en un encuentro que generaba gran expectativa por su carga histórica y regional.
Preocupación creciente por la seguridad en el fútbol
Este lamentable suceso ha generado una profunda preocupación por la seguridad en los eventos deportivos de la región, especialmente en clásicos de alto voltaje como el del oriente colombiano. Autoridades y directivos del balompié nacional han sido alertados ante la recurrencia de estos episodios, que amenazan con empañar la pasión por el deporte rey y exigen medidas más estrictas para proteger a los aficionados.
La muerte de Camilo Andrés Rojas no solo deja un vacío en la familia bumanguesa, sino que invita a una reflexión urgente sobre cómo erradicar la violencia de los estadios, asegurando que los partidos sean un espacio de convivencia y no de muerte.











