Muere niño de 11 años, hijo del director de cárcel de Neiva, en ataque en vía Neiva-Rivera (Huila)

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En un brutal ataque sicarial ocurrido en la madrugada del martes 13 de enero de 2026, Ismael, un niño de 11 años e hijo del director de la cárcel de Neiva, Enrique Rodríguez, perdió la vida tras recibir múltiples disparos durante un atentado contra su padre y el subdirector Renato Solano, quienes se movilizaban en un vehículo institucional por la vía Neiva-Rivera, en el Huila, cerca del cementerio Los Olivos. Un motociclista interceptó el carro y abrió fuego al menos seis veces, dejando al menor sin vida y al subdirector herido de gravedad con dos impactos de bala en el abdomen y el tórax.

Tras el hecho, Ismael y el herido Solano fueron trasladados de urgencia al Hospital Universitario Hernando Moncaleano Perdomo en Neiva, donde el niño falleció pese a los esfuerzos médicos. Rodríguez y el conductor del vehículo resultaron ilesos, pero el incidente ha conmocionado al país por la muerte de un menor inocente en medio de un posible ajuste de cuentas vinculado a las funciones penitenciarias de los funcionarios. El Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario, Inpec, cuyo director es el coronel Daniel Gutiérrez, colabora con las autoridades para esclarecer los motivos bajo investigación.

Indignación nacional por la barbarie

El atentado ha desatado un rechazo unánime en la esfera política y social, reactivando el debate sobre la protección a funcionarios penitenciarios en un contexto de crisis de seguridad en Colombia, donde el 36 por ciento de los ciudadanos la considera su principal preocupación según una encuesta de Invamer Poll. Líderes como el excandidato presidencial Miguel Uribe Londoño han calificado el suceso como una barbarie que indigna y duele a todo el país, enfatizando que matar a un niño es cruzar cualquier límite y que esto no es delincuencia común sino terrorismo puro, por lo que el gobierno debe responder con toda su fuerza sin titubeos para que vuelva la seguridad a Colombia y no se normalice el horror.

“el atentado contra el director de la cárcel de Neiva y el asesinato de su hijo de apenas 11 años es una barbarie que indigna y duele a todo el país”

Miguel Uribe Londoño, excandidato presidencial

“matar a un niño es cruzar cualquier límite. Esto no es delincuencia común: es terrorismo puro. El gobierno debe responder con toda su fuerza y sin titubeos. Colombia no puede normalizar el horror. Hagamos que vuelva la seguridad”

Miguel Uribe Londoño, excandidato presidencial

Por su parte, el Inpec emitió un comunicado oficial rechazando la violencia y haciendo un llamado al respeto por la vida, al tiempo que pide a las autoridades dar con los responsables de este lamentable hecho.

“Desde el Inpec hacemos un llamado al respeto por la vida y pedimos a las autoridades dar con los responsables de este lamentable hecho”

Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec)

El exgobernador del Huila, Carlos Julio González Villa, también se pronunció con contundencia contra el vil y cobarde atentado que segó la vida del niño Ismael, expresando su rechazo y exigiendo que el crimen no quede en la impunidad, mientras envía solidaridad al doctor Edgar Rodríguez, su esposa y seres queridos en este momento de profundo dolor para las familias huilenses.

“Rechazo de manera contundente el vil y cobarde atentado perpetrado contra el director y el subdirector de la cárcel de #Neiva, un hecho de violencia que segó la vida de un niño inocente, Ismael, cuya muerte nos duele y nos indigna como sociedad. La violencia no puede seguir arrebatando sueños ni dejando un dolor tan profundo en las familias huilenses. Mi solidaridad sincera con el doctor Edgar Rodríguez, su esposa y sus seres queridos. Acompañamos su dolor y elevamos una voz de fortaleza y consuelo en este momento tan difícil. La vida de nuestros niños debe ser sagrada y protegida. Exigimos que este crimen no quede en la impunidad”

Carlos Julio González Villa, exgobernador del Huila

Este trágico episodio subraya la urgencia de fortalecer las medidas de seguridad para el personal del Inpec y sus familias, en un país donde la violencia sigue cobrando vidas inocentes y alimentando la preocupación colectiva por un futuro más seguro.

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