Muere niño de 7 años con hemofilia; Achop alerta crisis en suministro de coagulantes

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La trágica muerte de Kevin Acosta, un niño de siete años diagnosticado con hemofilia, ha conmocionado al país y motivado a la Asociación Colombiana de Hematología y Oncología Pediátrica (Achop) a publicar una carta abierta dirigida al Ministerio de Salud y Protección Social, la Superintendencia Nacional de Salud, las Entidades Promotoras de Salud (EPS), el Congreso de la República y la Defensoría del Pueblo. En este documento, la Achop alerta sobre la grave crisis en el suministro de tratamientos para coagulopatías en Colombia, destacando las irregularidades e inoportunidad en el acceso a medicamentos esenciales como los factores de coagulación.

Este llamado de atención llega en un contexto de discusiones acumuladas durante años sobre el acceso irregular a terapias para la hemofilia y otros trastornos raros de coagulación, que afectan a más de seis mil colombianos, de los cuales más de tres mil 200 padecen hemofilia específicamente. La muerte de Kevin Acosta se convierte en el detonante que visibiliza una problemática que pone en riesgo la vida de miles, con consecuencias como hemorragias graves, discapacidades permanentes, hospitalizaciones prolongadas, daños articulares irreversibles y fallecimientos evitables.

Urgentes solicitudes para garantizar la profilaxis

En su misiva, la Achop exige un suministro continuo e ininterrumpido de factores de coagulación, el fortalecimiento de la inspección, vigilancia y control sobre las EPS, la priorización de estas patologías en las estrategias nacionales de salud pública, así como la creación de mesas técnicas que involucren a sociedades científicas y asociaciones de pacientes. La profilaxis, que consiste en la administración preventiva de estos medicamentos, es fundamental para evitar sangrados espontáneos y permitir que niños como Kevin lleven una vida normal, sin el temor constante a complicaciones fatales.

La situación expone fallas estructurales en el sistema de salud colombiano, donde el retraso en la entrega de tratamientos vitales ha cobrado una vida inocente y amenaza con más tragedias. Autoridades y EPS deben actuar de inmediato para evitar que este sea solo el comienzo de una cadena de pérdidas irreparables en el país.

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