La muerte de Héctor Guerrero Flores, conocido como alias ‘Niño Guerrero’, líder del Tren de Aragua, fue confirmada el pasado 12 de junio, un hecho que expertos consideran un golpe estratégico de gran magnitud, pero que también abre la puerta a una disputa interna por el control de la organización criminal transnacional. Así lo advierte Juan Nicolás Garzón, profesor de la Facultad de Estudios Jurídicos, Políticos e Internacionales de la Universidad de La Sabana, quien señala que el vacío de poder generado por la caída del cabecilla provocará una reacomodación de las estructuras locales en los países donde el grupo tiene presencia, incluyendo Colombia, Perú, Chile y Estados Unidos.
El Tren de Aragua, originario de Venezuela, se ha consolidado como una de las organizaciones criminales más temidas en la región, con capacidad de operar de manera descentralizada. ‘Niño Guerrero’ asumió el liderazgo desde prisión y era la cara visible, aunque sin ejercer una influencia total sobre todos los frentes. Garzón explicó que, al caer una figura de este calibre, la estructura flexible de la organización facilita que surjan nuevos liderazgos para mantener los negocios ilícitos que la sostienen. “En un caso como el Tren de Aragua, como ocurre en otras estructuras criminales transnacionales, una vez cae una figura importante, surgen otras, porque detrás de toda la red de negocios hay mucha gente y muchos mandos altos e intermedios que buscan reacomodarse”, afirmó el académico.
Disputas y reacomodación en varios países
Garzón considera inevitable que se desaten enfrentamientos por el control de la organización en diferentes niveles territoriales. “Puede haber disputas por el poder en aquellos lugares donde las operaciones del Tren de Aragua se han desconcentrado. Eso incluye Colombia, Perú, Chile e incluso Estados Unidos”, advirtió. El experto agregó que esta fragmentación es común cuando las organizaciones quedan acéfalas y sus miembros intentan cubrir rápidamente el vacío, lo que “genera disputas internas y seguramente este caso no será la excepción”. La falta de una cabeza única expone a la organización a choques entre facciones que buscan controlar las rentables rutas del narcotráfico, la extorsión y otros delitos.
“Es un golpe estratégico importante. Finalmente, estas organizaciones tienen liderazgos y esos liderazgos, una vez sufren este tipo de golpes, también sufre la estructura de estas organizaciones”.
Juan Nicolás Garzón, profesor de la Facultad de Estudios Jurídicos, Políticos e Internacionales de la Universidad de La Sabana
El profesor también destacó que el impacto de la muerte de ‘Niño Guerrero’ trasciende lo operativo y tiene implicaciones políticas. En Estados Unidos, el gobierno de Donald Trump puede utilizar esta acción para validar su estrategia de combate al crimen organizado, al presentar al Tren de Aragua como una amenaza existencial. “Eso le permite a Trump validar el hecho de que este tipo de operaciones pueden llevarse a cabo porque se está combatiendo una organización que amenaza la existencia del Estado o de los Estados Unidos mismo”, señaló Garzón.
Negocios ilícitos mantienen vigente la estructura
A pesar de la pérdida del líder, los expertos coinciden en que la organización no desaparecerá. La rentabilidad de sus actividades ilegales garantiza que sigan operando. “Porque los negocios ilícitos que estas organizaciones lideran siguen siendo rentables”, enfatizó Garzón, quien también restó importancia al liderazgo de ‘Niño Guerrero’ fuera de Venezuela. El verdadero desafío, según el académico, está en cómo se reacomodarán las células locales del Tren de Aragua en Colombia, donde la naturaleza transnacional del grupo implica que los efectos de la muerte no serán homogéneos en todos los territorios. La incertidumbre persiste mientras las autoridades de los países afectados observan de cerca los movimientos internos de una organización que, pese al golpe, sigue siendo una amenaza activa en la región.












