Mujer golpea a policía, presunta pareja, por infidelidad en Malambo, Atlántico

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En las últimas horas, una mujer no identificada agredió físicamente a un hombre, presuntamente su pareja y miembro de la Policía Nacional, en una vía pública de Malambo, en el departamento del Atlántico, por una supuesta infidelidad. El incidente, que se viralizó rápidamente en redes sociales gracias a un video difundido por la cuenta @ColombiaOscura en X, muestra a la agresora lanzando puñetazos y patadas al uniformado, además de golpear su motocicleta con una piedra, mientras testigos en la escena incitaban la situación con frases como “con una más grande”.

El hombre, visiblemente superado por la agresión, terminó huyendo en su motocicleta para escapar del ataque. El altercado ocurrió en pleno día y generó un revuelo inmediato en las redes, donde usuarios debatieron sobre la violencia en las relaciones de pareja y el manejo de la infidelidad, aunque las autoridades locales no han emitido ningún pronunciamiento oficial al respecto.

Reacciones en redes sociales

El video provocó un torrente de opiniones divididas. Un usuario en redes comentó: “Deben hacerle el comparendo por escándalo público. La ley es para todos. A pero cierto que es policía y ese es el medio de amedrantamiento para los ciudadanos de a pie”. Otro lo contextualizó geográficamente: “Malambo es como el mini Perú que hay en Colombia, allá pasan unas cosas…”. No faltaron las críticas directas a la agresora: “Qué falta de dignidad tan evidente la de la chica, obviamente merece una demanda semejante cavernícola”.

“Con una más grande…”

Testigos en la escena

Contexto legal sobre infidelidad y divorcio

En Colombia, la infidelidad se considera una causal de divorcio según el artículo 154 del Código Civil, que incluye las relaciones sexuales extramatrimoniales sin consentimiento del cónyuge. Otras causales contempladas en la norma son los ultrajes a la dignidad, el maltrato constante, la embriaguez habitual, el uso de sustancias psicoactivas, enfermedades graves que hagan imposible la convivencia, conducta corrupta, separación judicial previa o condena por delitos atroces. Este caso ha reavivado el debate público sobre cómo manejar la traición en las relaciones y la delgada línea entre el dolor emocional y la violencia física.

El incidente subraya la necesidad de mecanismos para resolver conflictos sentimentales sin recurrir a la agresión, especialmente cuando involucra a funcionarios públicos, y pone en evidencia la viralidad de estos eventos en plataformas digitales que amplifican tanto la indignación como las reflexiones colectivas sobre la convivencia.

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