Valentina Díaz se convirtió en víctima de un hostigamiento verbal reiterado por parte de un hombre no identificado en la panadería de un supermercado Carulla en Bogotá. El incidente ocurrió cuando ella, recién salida del gimnasio, fue criticada duramente por su vestimenta, recibiendo miradas lascivas y comentarios ofensivos que la llevaron a grabar el momento y pedir ayuda a la seguridad del lugar.
Según relató la afectada, decidió cambiar de posición en la panadería para evitar al agresor, pero este continuó mirándola y profiriendo insultos, lo que alertó incluso a otras mujeres presentes en el sitio. Una vez que recibió su pan, Valentina comenzó a grabar el video porque el hombre persistía en su acoso, situación que la dejó temblando de miedo y expresando temor por regresar a su casa a pie, como suele hacerlo.
Las frases que generaron indignación
En la grabación, el hombre le espetó a Valentina: «Vístase si no quiere que la miren. Vístase, vístase», y luego añadió: «Vístase o desvístase, una de las dos». Por su parte, ella clamó: «Seguridad, venga, por favor». La víctima detalló en una entrevista con Citytv: «Yo decidí correrme para el otro lado de la panadería, y ese señor seguía mirándome y diciendo cosas. Todas las señoras que estaban en frente se dieron cuenta también. Recibí mi pan y ahí fue cuando empecé a grabar porque él seguía insistiendo con el acoso». Además, confesó: «En el vídeo se puede ver que yo estaba temblando, tenía mucho miedo. De hecho, creo que al último también dije que tenía miedo de irme a mi casa porque normalmente me voy a pie».
«Vístase si no quiere que la miren. Vístase, vístase»
Hombre no identificado, agresor
El video, registrado por la propia Valentina Díaz con créditos a Jesús Áviles de Infobae y @ColombiaOscura en X, se difundió rápidamente en redes sociales, desatando una ola de indignación y un amplio debate sobre el acoso sexual en espacios públicos. Otras mujeres que presenciaron el hecho corroboraron la situación, y la víctima agradeció su intervención, destacando el impacto emocional que le dejó el episodio.
Este caso pone de manifiesto la persistencia del acoso callejero en Colombia, afectando profundamente a las mujeres en rutinas cotidianas y avivando la necesidad de mayor conciencia y medidas de protección en lugares como supermercados.











