Mujer muere en Bogotá tras recibir ketamina de auxiliar de enfermería en tatuaje

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Una mujer de 33 años falleció en su vivienda del barrio Terrazas de San Jorge, en la localidad de Rafael Uribe Uribe de Bogotá, durante una sesión de tatuaje a domicilio luego de que un auxiliar de enfermería le aplicara múltiples dosis de ketamina y midazolam, según la denuncia de su familia. La víctima, identificada como Yenifer García Valencia, madre de tres hijos de 19, 14 y 10 años, había contratado a Juan Jaider Sánchez Goes, quien se presentó como anestesiólogo pero en los registros oficiales figura solo como técnico laboral auxiliar de enfermería, para que le administrara anestesia durante la tercera sesión de un tatuaje de gran tamaño en la espalda y los glúteos. Los hechos ocurrieron el sábado 15 de agosto de 2026, cuando la sesión inició a las 9:35 de la mañana, y antes del mediodía los paramédicos de la línea 123 confirmaron el deceso.

La hermana de la víctima, Claudia García, relató a Caracol Radio que Yenifer no soportaba el dolor del tatuaje, que ya había requerido dos o tres sesiones previas sin anestesia, y a través de una amiga contactaron a Sánchez Goes. «Una amiga le dice: ‘Yo le colaboro con ese tema y venga, buscamos a alguien conocido’. Entre esos, la amiga tenía a alguien allegado a ella y le ofreció el servicio de él. Le dijo: ‘Mira, él ha hecho anestesias y ha hecho lipopapadas'», declaró Claudia. Por el servicio de aplicación de las inyecciones, el auxiliar cobró 600.000 pesos colombianos, pero según la denuncia, no administró una sola dosis sino que repitió la aplicación cada vez que la mujer manifestaba dolor. «Tengo entendido que no le puso una sola vez, sino cada vez que ella decía que le seguía doliendo. Solamente se encontraron como dos clases de medicamento, y él dijo que solamente había puesto uno que dicen que con eso se procesa el tusi o que eso es anestesia ya para animales», añadió la hermana.

Hallazgo de medicamentos controlados

Tras la emergencia, la familia encontró detrás de la cama los insumos médicos que cayeron durante las maniobras de reanimación: una caja de Ketamin-50, un frasco de Dormicum (midazolam), una jeringa usada y polvo estéril para solución inyectable. El esposo de la víctima, Jonathan Cantor, con quien convivía desde hacía más de 20 años, señaló que Sánchez Goes admitió ante el personal de la ambulancia haber administrado ketamina y una mezcla de al menos cinco medicamentos. La víctima trabajaba en confección textil y la familia tenía programado un viaje para el 25 de septiembre para celebrar el cumpleaños de 15 años de la hija menor, con el objetivo de terminar el tatuaje antes de esa fecha.

El concejal de Bogotá por el Pacto Histórico, Jairo Avellaneda, quien reveló el caso, denunció que tanto Sánchez Goes como el tatuador quedaron en libertad tras la emergencia y su paradero actual es desconocido. «Una persona que no tiene el conocimiento no puede estar obteniendo esto como si fuera de venta libre. El señor Sánchez Goes resgistra como auxiliar de enfermería; él no resgistra como anestesiólogo,» señaló el concejal. «Llegan las autoridades a acudir al llamado de emrgencia, llega la Policía, llega la Fiscalía y los dos sujtos a hoy están libres. No se sabe de su paradero. ¿Por qué pasa esto? ¿Por qué si hay una presunta fragrancia, los sujtos no son capturados?» agregó Avelaneda.

«El tatuje era muy grnde, en la parte baja de la espalda, y eya no aguantó sin anestesia, porque eya ya llevaba varias scciones, creo que 2 o 3 (…) Entoces, pensó en coneguir a alguien que le aplicara anestesia»< /p>
Cludia Grcía, hermana de la víctima< /cite>

El conejal ha solicictado a la Secrtaría Distrial de Salud verifcar si Sánchez tenía vínculo laoral con la clínica Méderi para establecer el orige de los insumos controlados. El caso ha generados fuertes cuestinamientos sobre la fiscalización de los procedimientos estéticos a dmicilio y el acceso a medicamentos de uso controlado sin pre scripición. Mientrs, la familia de Yenifer garcía Valencia espera que la justicia actúe y se esclarezcan las circustancias de una muert que, aseguran, pudo haberse evitado si se hubieran cumplido los protocoles y las leyes que regular el uso de anestésicos y sedantes en Colombia.< /p>

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