Mujer muere y otra herida en balacera de fiesta clandestina en La Piñuela de Medellín

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En la madrugada del 9 de marzo de 2026, alrededor de las 4:30 a.m., durante la vigencia de la ley seca por las elecciones, una balacera irrumpió en una fiesta clandestina en el barrio La Piñuela de la comuna 4, Aranjuez, en Medellín. Manuela García Pinilla, una mujer de 25 años, perdió la vida, mientras que otra joven de la misma edad resultó herida en el tórax. El incidente se originó en una discusión entre dos mujeres durante la celebración no permitida, cuando un hombre no identificado se acercó al lugar y abrió fuego con un disparo inicial seguido de tres más.

Tras los disparos, testigos auxiliaron a las víctimas y las trasladaron en vehículos particulares al Hospital San Vicente Fundación. La mujer herida recibió atención médica y fue dada de alta el mismo día, aunque ya está vinculada al proceso judicial para colaborar en las investigaciones. Este suceso eleva la estadística de homicidios de mujeres en Medellín durante los primeros meses de 2026 a cinco casos, frente a los cuatro registrados en el mismo período de 2025, reflejando un preocupante aumento en la violencia contra este sector de la población.

Fiestas clandestinas y ley seca vulnerada

El barrio La Piñuela es conocido por la frecuencia de fiestas clandestinas pese a las restricciones de la ley seca, lo que ha facilitado episodios de violencia como este. Las autoridades policiales iniciaron de inmediato una investigación que incluye el análisis de cámaras de seguridad y la recopilación de testimonios de los presentes. La Policía ha hecho un llamado urgente a la ciudadanía para respetar estas medidas preventivas, con el fin de evitar situaciones que deriven en tragedias similares y preservar la seguridad pública en la ciudad.

Este homicidio resalta la necesidad de fortalecer los controles durante períodos electorales y de abordar las dinámicas de riesgo en zonas vulnerables como la comuna 4, donde las celebraciones informales continúan desafiando las normas y poniendo en peligro vidas jóvenes como las de Manuela García Pinilla y su compañera de 25 años.

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