Valerie Gutiérrez Galvis denunció haber sido drogada y robada de su celular iPhone 17 Pro Max de color naranja, junto a su amiga, tras salir de un bar en la calle 85 de Bogotá el martes 24 de febrero, el mismo día en que desapareció Diana Ospina después de salir de una discoteca en Chapinero. Las dos mujeres pidieron un Uber por la aplicación y minutos después perdieron el conocimiento, para despertar abandonadas en la calle 127 con carrera 7ma, sin sus dispositivos móviles.
Según el relato de Gutiérrez Galvis, la zona de la calle 85 estaba repleta de personas y vehículos cuando, pese a que amigos se ofrecieron a llevarlas a casa, optaron por el servicio de transporte por aplicación junto a su amiga no identificada. Un amigo las vio abordar el vehículo, pero la cuenta de la aplicación no ha podido ser recuperada. El conductor las bajó de manera abrupta, gritando que nunca se habían subido con celulares y negando cualquier responsabilidad, mientras el teléfono de Valerie fue rastreado posteriormente en el sector de Primera de Mayo.
Angustia y advertencia tras el incidente
La víctima, visiblemente afectada, expresó su temor y paranoia elevada por el suceso, que le ha generado ansiedad extrema y un impacto en su trabajo debido a la pérdida del celular. Pidieron ayuda en la portería de un edificio cercano para contactar a un familiar. La Policía acompañó el rastreo del dispositivo, pero indicó dificultades para su recuperación por normativas vigentes y recomendó a las afectadas someterse a exámenes médicos para descartar o confirmar el uso de sustancias que las sometieron durante el trayecto.
“Pedimos un Uber y minutos después perdimos total conocimiento”.
Valerie Gutiérrez Galvis
“Nos botaron en la ciento veintisiete con séptima”.
Valerie Gutiérrez Galvis
“El señor empieza a gritar: ‘Ustedes nunca se subieron con un celular. Se me bajan ya, se me bajan’”.
Valerie Gutiérrez Galvis, citando al conductor
El caso resalta la posible utilización de sustancias para someter a pasajeras en servicios de transporte por aplicación y ocurre en un contexto de creciente inseguridad en Bogotá, acentuado por la desaparición de Diana Ospina ese mismo día. “Tengo miedo, tengo demasiada paranoia. Tengo la ansiedad superalterada. La sacamos barata, pero tengan cuidado”, advirtió Gutiérrez Galvis, instando a la precaución en zonas nocturnas de la capital.















