Durante la jornada electoral de este domingo, una camioneta de color gris con microperforados alusivos a la campaña presidencial de Abelardo de la Espriella fue vandalizada por una multitud en el barrio Nelson Mandela de Cartagena, luego de que surgiera la sospecha de que el vehículo transportaba tarjetones marcados a favor del candidato de la Liga de Gobernantes Anticorrupción. Los hechos ocurrieron cerca del puesto de votación Salvador, donde varios ciudadanos que esperaban para sufragar interceptaron el automotor y comenzaron a gritar consignas contra el proceso electoral, mientras un desconocido rayó con aerosol negro la publicidad del vehículo. Agentes de la Policía Nacional intervinieron para dispersar a la multitud y evitar agresiones al conductor, que hasta el momento no ha sido identificado públicamente.
El incidente refleja la creciente desconfianza ciudadana durante unas elecciones marcadas por denuncias de compra de votos y posibles fraudes. Testigos reportaron que desde el interior del puesto de votación se escucharon arengas como “Respeten el proceso, váyanse, la Registraduría es cómplice”, según videos difundidos en redes sociales por medios locales como El Trino.co, Noticia Cartagena y el Granadino. La legislación colombiana, en el artículo 10 de la Ley 163 de 1994, prohíbe expresamente la propaganda política el día de las elecciones, lo que añade una capa adicional de controversia a la presencia del vehículo con logos de una campaña presidencial en las inmediaciones de un centro de votación.
Reacciones encontradas en redes y silencio oficial
En plataformas digitales, las opiniones se dividieron entre quienes condenaron el acto de vandalismo y quienes lo justificaron como una reacción ante un posible fraude. Un usuario señaló: “los policías en vez de proteger a la comunidad escoltaron al bandido”, mientras que otro internauta cuestionó: “¿Y están seguros que el del carro es de Abelardo De la Espriella o de Cepeda o todo estaba organizado para tratar de enlodar a Abelardo?”. Por su parte, un comentario adicional expresó: “Eso es vandalismo, atacaron porque el carro llevaba el logo del tigre”. Hasta el cierre de esta edición, ni la Registraduría Nacional ni la Policía Nacional habían emitido declaraciones oficiales sobre lo sucedido en el barrio Nelson Mandela.
“Respeten el proceso, váyanse, la Registraduría es cómplice”
Testigos del incidente, según reportes de medios locales
El Código Penal colombiano tipifica como delitos electorales el constreñimiento al sufragante, el fraude, la compra y venta de votos, la alteración de resultados y la perturbación de certamen democrático, entre otros. Por compra y venta de votos, las penas oscilan entre cuatro y siete años y medio de prisión. El artículo 386, que sanciona la perturbación de certamen democrático, establece prisión de cuatro a nueve años y multas, y si hay violencia o participación de servidores públicos, la pena puede llegar hasta doce años y medio. La comunidad del barrio Nelson Mandela, conocida por su activismo político, ha sido escenario en jornadas electorales anteriores de hechos similares que reflejan la tensión entre la ciudadanía y las autoridades electorales. La camioneta vandalizada quedó como un símbolo de una jornada que, más allá de los resultados, deja interrogantes sobre la transparencia del proceso y la confianza de los electores.












