El Mundial de la FIFA 2026, que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá, podría marcar la despedida definitiva de una generación dorada de estrellas del fútbol internacional, entre ellas Lionel Messi, de Argentina con 39 años; Cristiano Ronaldo, de Portugal con 41; Neymar Jr., de Brasil con 34; Luka Modric, de Croacia con 40; Robert Lewandowski, de Polonia con 37; Antoine Griezmann, de Francia con 35; Kevin de Bruyne, de Bélgica con 35; Mohamed Salah, de Egipto con 34; y James Rodríguez, de Colombia con 35 años. Estas figuras legendarias, cuyo recorrido y legado han definido eras en el balompié mundial, enfrentan el desafío de la edad avanzada como cierre natural de sus carreras internacionales en el torneo más importante del planeta.
Este certamen, el primero en la historia con 48 selecciones participantes y organizado por tres países anfitriones, representa no solo una expansión logística sin precedentes, sino también un punto de inflexión generacional. Jugadores como Messi, quien iniciará su participación en el Mundial desde Alemania 2006 y se coronó campeón en Qatar 2022; Modric, subcampeón en Rusia 2018 y semifinalista en 2022; o James Rodríguez, clave en el resurgir de Colombia tras su Botín de Oro en Brasil 2014, buscan un último capítulo glorioso. Ronaldo, por su parte, igualará el récord de seis Mundiales en el fútbol masculino, mientras Lewandowski lidera la ofensiva polaca y De Bruyne se erige como referente belga que superó cuartos de final en ediciones previas.
El ocaso de ídolos y la transición al nuevo ciclo
La avanzada edad de estos cracks, combinada con el formato ampliado que plantea mayores desafíos físicos y tácticos, posiciona a 2026 como el probable epílogo de sus presencias en Copas del Mundo. Neymar, Salah y Griezmann, todos en los 34 o 35 años, junto a los veteranos absolutos como Ronaldo y Modric, encarnan el fin de una era dorada que ha cautivado a millones. Para Colombia, la posible presencia de James Rodríguez evoca memorias de su explosión en 2014, mientras el torneo entero simboliza la transición hacia nuevas promesas en un escenario multinacional inédito.
Así, el Mundial 2026 no solo promete ser un espectáculo histórico por su escala, sino también el adiós emotivo a estos titanes cuyo impacto trasciende fronteras y estadios, dejando un legado imborrable en la historia del fútbol.















