En una operación militar fallida el 14 de enero en la zona rural de Dibulla, La Guajira, el líder de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada, Naín Andrés Pérez Toncel, de 26 años y conocido con los alias de Naín o Bendito Menor, evadió la captura por parte de tropas terrestres y helicópteros artillados Arpía que allanaron su campamento. Pérez Toncel, quien encabeza el frente Javier Cáceres de esta estructura armilada, escapó gracias a una filtración de información, dejando atrás rastros de sangre que sugieren heridos en su huida y una orden para eliminar evidencia de lesiones. Previamente, agencias como la DEA y la CIA habían intentado negociar con él sin obtener respuesta alguna.
La incursión, marcada por vigilancia constante e intercambio de disparos pero sin bombardeos, resultó en importantes incautaciones: dos camionetas, seis proveedores, 444 cartuchos de distintos calibres, nueve minas antipersona, equipos de comunicación y vehículos con explosivos. Esta acción se enmarca en eventos violentos ocurridos el 9 de enero en Maicao y responde a las amenazas vertidas por Naín en videos publicados en Facebook contra el presidente Gustavo Petro, lo que activó protocolos de seguridad y la reactivación de la orden de captura. Fuentes militares destacan su rol en el control de rutas de narcotráfico desde la Sierra Nevada hacia el Caribe, Venezuela y Europa vía el puerto de Santa Marta, con una relación estratégica y subcontratación por parte del ELN que incluye enlaces con la Guardia Bolivariana.
El fin del rol en procesos de paz y la vigilancia intensificada
El gobierno nacional decidió terminar el papel de Naín como vocero en los acercamientos de paz con las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada, intensificando la vigilancia en centros de salud y corredores fronterizos. Su pareja, Rosa Angélica Tarazona, alias la Bebecita, administra las finanzas del grupo, la seguridad interna y mantiene contactos estratégicos clave. Sobre Pérez Toncel pesa una recompensa de hasta 500 millones de pesos por su captura, monto que el gobernador Pedro Sánchez reiteró recientemente para incentivarla.
Este episodio subraya la persistencia de estructuras criminales en La Guajira y el Caribe colombiano, donde el control de rutas narcotraficantes sigue generando tensiones y operaciones de alto riesgo por parte de las fuerzas armadas.















