La NASA confirmó que la Luna llena se podrá apreciar en todo su esplendor el jueves 27 de agosto de 2026, un evento astronómico que ocurre cuando el satélite natural se encuentra en oposición directa al sol, permitiendo que su cara visible quede completamente iluminada. Este fenómeno dará paso a la fase de cuarto menguante, que será visible el viernes 4 de septiembre, cuando exactamente la mitad de la superficie lunar se encuentre en sombra, exhibiendo solo un cuarto de su totalidad, según la agencia espacial estadounidense.
El ciclo lunar, que ha sido utilizado por innumerables civilizaciones a lo largo de la historia para marcar el paso del tiempo, se basa en la órbita que la Luna describe alrededor de la Tierra. Durante estos días, el acercamiento del satélite a nuestro planeta será notable: al comienzo de la semana, la distancia será de 403.289 kilómetros, pero al finalizar el periodo se habrá reducido a 384.227 kilómetros, una variación que se explica porque la órbita lunar no es un círculo perfecto. En la fase de cuarto menguante, la Luna sale aproximadamente a la medianoche y se pone cerca del mediodía, un detalle relevante para los observadores peruanos, desde donde ambos eventos serán visibles.
Un clima lunar extremo y desafiante
Las condiciones en la superficie de la Luna son radicalmente diferentes a las terrestres, ya que carece de una atmósfera densa y solo posee una exosfera apenas perceptible, incapaz de atrapar o difundir la energía solar. Esto provoca que en el ecuador lunar las temperaturas oscilen entre extremos: durante el día alcanzan los 121 grados centígrados, mientras que en la noche descienden hasta los 133 grados bajo cero. La NASA ha registrado temperaturas aún más gélidas en cráteres profundos cercanos a los polos, donde el termómetro puede marcar menos de 246 grados centígrados bajo cero. En este entorno, no nieva, no truena ni se forman nubes, y el clima está dominado por cambios térmicos de cientos de grados, el impacto de rocas espaciales y la radiación solar directa. Estos datos, proporcionados por la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio, subrayan la necesidad de comprender las condiciones lunares para futuras misiones de exploración.










