La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) ha dado a conocer el calendario lunar correspondiente a la semana del martes 14 al martes 21 de julio de 2026, un periodo que estará marcado por dos fases cardinales: la luna nueva el primer día y el cuarto creciente al cierre de la semana. Durante este lapso, la distancia entre la Tierra y nuestro satélite natural experimentará una variación significativa, pasando de 368.020 kilómetros al inicio a 364.953 kilómetros al final del periodo, un fenómeno que se explica por la órbita no circular de la Luna.
Un espectáculo celeste para los colombianos
Desde Colombia, los aficionados a la astronomía podrán apreciar este ciclo lunar sin necesidad de equipos especializados, aunque la luna nueva del 14 de julio será prácticamente invisible desde cualquier punto del país. Esto se debe a que, durante esta fase, el satélite se sitúa entre la Tierra y el Sol, saliendo y poniéndose al mismo tiempo que la estrella, lo que lo hace observable únicamente durante el día. Por el contrario, el cuarto creciente del 21 de julio ofrecerá una vista privilegiada: exactamente la mitad de la cara iluminada de la Luna será visible desde el territorio colombiano, ideal para quienes deseen observar los cráteres y mares lunares con binoculares o telescopios pequeños.
La luna nueva es también un momento óptimo para los amantes de la observación del cielo profundo, ya que la ausencia de luz lunar permite apreciar estrellas, planetas y galaxias con mayor nitidez. Durante esos días, el cielo nocturno se muestra en su máxima oscuridad, un contraste notable con la luminosidad que el cuarto creciente aportará al final de la semana.
Condiciones extremas en un mundo sin atmósfera
La NASA recuerda que la Luna carece de una atmósfera densa como la terrestre, poseyendo solo una exosfera, lo que provoca cambios de temperatura radicales en su superficie. Las temperaturas pueden alcanzar hasta 121 grados Celsius durante el día lunar, mientras que por la noche descienden a -133 grados Celsius. En los cráteres polares, donde nunca llega la luz solar, el termómetro puede caer por debajo de los -246 grados Celsius. No hay nieve, truenos ni nubes en la Luna; su clima está dominado exclusivamente por estos contrastes térmicos, el impacto constante de rocas espaciales y la radiación solar.
Este conocimiento no solo tiene relevancia astronómica, sino que también se relaciona con tradiciones ancestrales: las fases lunares han sido utilizadas durante siglos para definir fechas religiosas, festivas, de cultivo y pesca. Conocer el calendario lunar, como el que proporciona la NASA para esta semana de julio, permite a agricultores, pescadores y comunidades enteras planificar sus actividades de acuerdo con los ciclos del satélite natural más cercano a la Tierra.












