En medio de un complejo entramado judicial que mantiene a la pareja bajo la lupa de la Fiscalía General de la Nación, Nicolás Petro Burgos, hijo mayor del presidente Gustavo Petro, y Laura Ojeda contrajeron matrimonio religioso en una ceremonia privada. La unión se oficializó meses después de que el divorcio de Petro con Daysuris del Carmen Vásquez se concretara legalmente en enero de 2026, aunque la fecha exacta de la boda no fue revelada. La pareja, que reside en Barranquilla, compartió imágenes del evento en redes sociales, específicamente en Instagram, donde su hijo Luka, el primer y único nieto varón del mandatario, apareció como el protagonista central de la celebración.
La relación entre Nicolás Petro y Laura Ojeda comenzó a finales de 2022, cuando el exdiputado del Atlántico se separó de Day Vásquez, presuntamente por una infidelidad. Este quiebre sentimental desencadenó una serie de revelaciones que sacudieron el panorama político nacional. Fue la propia Day Vásquez quien, en entrevistas con medios de comunicación, denunció que Nicolás Petro habría recibido dineros ilegales durante la campaña presidencial de su padre, lo que obligó a la Fiscalía a abrir una investigación penal formal a mediados de 2023. Desde entonces, Vásquez se ha convertido en la testigo estrella del ente acusador contra su expareja, y el caso continúa su curso en los tribunales.
Un matrimonio bajo la sombra de la justicia
La ceremonia religiosa se produce en un contexto de múltiples frentes judiciales abiertos. Mientras Nicolás Petro enfrenta las investigaciones por presunto enriquecimiento ilícito y lavado de activos, Laura Ojeda también ha tenido que comparecer ante la justicia. Ella inició un proceso legal contra Day Vásquez por el presunto hackeo de su teléfono en 2022, pero la situación se invirtió cuando la Fiscalía abrió una investigación inversa en 2026, en la que Day Vásquez figura como presunta víctima de seguimientos ilegales. La tensión judicial alcanzó un punto crítico cuando la Fiscalía citó a Ojeda para una imputación de cargos mientras ella estaba embarazada. Según el relato de la pareja y del propio presidente Gustavo Petro, el estrés derivado de ese proceso judicial provocó la pérdida del bebé que esperaban.
A pesar de las adversidades legales y personales, la pareja decidió formalizar su unión. Las imágenes difundidas en redes sociales muestran a una familia que, según expresaron en sus publicaciones, se ha mantenido unida por el amor. Sin embargo, la tranquilidad de la celebración contrasta con la realidad que les espera: ambos deberán seguir asistiendo a las citaciones judiciales por los múltiples delitos que se les imputan, en un caso que sigue siendo seguido de cerca por la opinión pública y que mantiene en vilo el entorno del primer mandatario.












