En un trágico incidente ocurrido en la vereda Pitones de Tona, Santander, el niño de 10 años Daniel Ballesteros fue hallado sin vida en el río Chiscas, después de salir en bicicleta el domingo 8 de febrero para cumplir un mandado encomendado por su madre. La familia activó la búsqueda dos horas después de que el menor no regresara, cuando se esperaba que volviera en apenas 15 minutos. La bicicleta fue localizada abandonada en un puente cercano, mientras que el cuerpo del pequeño apareció río abajo, entre rocas y en un abismo de 12 metros de altura, lo que ha generado sospechas entre los seres queridos.
La familia relató que Daniel tenía la costumbre de realizar recados cortos en bicicleta sin alejarse mucho de casa, pero esta vez no cumplió con su rutina habitual. Una llamada alertó a los parientes sobre la bicicleta en el puente, lo que impulsó la movilización de Policía de Santander, Medicina Legal, Defensa Civil y la Alcaldía de Tona. Primero se encontró la bicicleta más abajo de la vivienda y luego el cuerpo en una zona distinta, separada por el río, avivando dudas sobre las circunstancias del deceso.
Familiares sospechan intervención de terceros
Los allegados exigen justicia y cuestionan la separación entre la bicicleta y el cuerpo, sugiriendo posible violencia externa. El coronel Néstor Arévalo, de la Policía de Santander, confirmó que se realizó la inspección técnica del lugar y que Medicina Legal determinará si se trató de una caída accidental o algo más grave, analizando posibles lesiones por tortura o agresión. La zona carece de cámaras de seguridad, complicando las pesquisas, mientras la comunidad local expresa inquietud por el hallazgo.
“El niño salió de su vivienda a cumplir con un mandado que ella le había solicitado, dos horas después se activa la búsqueda, en un abismo de 12 metros de altura fue hallado el cuerpo. Se hizo la inspección técnica y Medicina Legal será el que determine lo que sucedió con la caída”
Coronel Néstor Arévalo, Policía de Santander
“El niño salió por las rellenas y nunca regresó, prendimos las alarmas de que el niño estaba perdido, él iba a hacer lo que tenía que hacer y se devolvía rapidito”
Diego Lizcano, tío
El tío Diego Lizcano añadió más detalles sobre las irregularidades: “Estamos esperando los resultados forenses, pero raro que salga hacia la parte de arriba de la casa y lo encontramos muerto metros abajo de la casa. Y en las circunstancias en que la encontramos, es como si fuera producido, una mano mala, es extraño, porqué la cicla en un lugar y su cuerpo en otro lado”. Por su parte, el abuelo Rodolfo Ballesteros describió el encargo como una vuelta corta: “Lo mandaron a llevar un encargo y se fue en la cicla. Era una vuelta corta, no demoraba ni 15 minutos”.
“La mamá se alarmó porque no apareció y ahí empezó la búsqueda. Después nos avisaron que habían encontrado la bicicleta más abajo de donde él vivía”
Rodolfo Ballesteros, abuelo
“Primero encontraron la cicla y después al niño, me lo arrojaron al río”
Rodolfo Ballesteros, abuelo
Las autoridades continúan las investigaciones forenses para esclarecer el caso, mientras la familia y la comunidad de Tona aguardan respuestas que brinden claridad a esta dolorosa pérdida, en medio de un llamado general por mayor seguridad en las veredas rurales.















